Cómo puede superar un equipo de fútbol un proceso concursal

Cómo puede superar un equipo de fútbol un proceso concursal

Auxi-6561La mayoría de los equipos de fútbol españoles a raíz de la aprobación de la Ley del Deporte de 1990, la cual fue el origen de la SAD (Sociedad Anónima Deportiva) tuvieron que adoptar esta forma jurídica como variante de las sociedades mercantiles. En principio el objetivo de darles esta forma jurídica era dotar a estas sociedades de un mayor control y transparencia a las estructuras del fútbol profesional, dado que sancionaba a las entidades endeudadas obligándolas a convertirse en este tipo de entidades, mientras que las entidades “saneadas” podían seguir compitiendo bajo la forma jurídica asociativa de Club deportivo.

Para María Auxiliadora Blázquez Godoy, letrada de IURE Abogados, “es de destacar, que el concurso de acreedores, tan temible para las sociedades mercantiles, fuera tan bien acogido por las SAD, dado que para las primeras esta situación se encuentra mal vista, dado que arroja graves problemas financieros para estas sociedades. No obstante, las SAD veían como a pesar de tener dichas dificultades, la entrada en concurso de acreedores les eximía del descenso administrativo y, tras dicho proceso concursal, veían su deuda reducida considerablemente y el pago final aplazado durante varios años”.

Asimismo, la entrada en un proceso concursal de una SAD debe tener como objetivo sanear la situación financiera, de forma que, manteniendo su actividad, se logre una mayor satisfacción de los acreedores, así como evitar sobreendeudamientos, con los consabidos problemas que ello conlleva. Por lo que es necesario que se planteen diversas estrategias que permitan recuperar la rentabilidad de los clubes, consistentes en:

  • Un reparto más equitativo de los derechos de televisión
  • Imponer límites a los salarios de los jugadores y establecer importes máximos de presupuesto para fichajes en función del total de ingresos
  • Establecer controles de presupuestos e inversiones realizados por la LFP y la RFEF.

Teniendo en cuenta estas acciones, reflotar un equipo de fútbol, al igual que el resto de sociedades, conlleva una mejor gestión de sus ingresos y gastos por parte de la dirección. Para ello, es necesario diseñar un plan estratégico que tenga como objetivo alcanzar la rentabilidad, en el que se realizará un control exhaustivo, para evitar desviaciones. “A ello, hay que añadir la gran capacidad de negociación que tienen estos clubes con sus principales acreedores cuando son administraciones públicas, debido al gran calado que tiene el fútbol en nuestra sociedad”, indica Blázquez Godoy.

Uno de los principales aspectos a tener en cuenta en un proceso concursal es el valor de un equipo de fútbol, la partida más importante del balance de estas sociedades es el inmovilizado intangible deportivo.  La naturaleza de los activos no corrientes (activos cuya realización o permanencia en la sociedad dura más de un ejercicio económico) en un club deportivo es prácticamente la misma, que la que pueda tener una empresa normal. La diferencia radica en ese inmovilizado intangible, que se disgrega en dos: intangible no deportivo e intangible deportivo. En el primero, destacan los aspectos usuales: patentes, concesiones, marcas, aplicaciones informáticas,… mientras que en el segundo, entra en escena el valor económico global de los diferentes deportistas.

En este contexto, los derechos de traspaso de los jugadores se encuentran valorados a su coste de adquisición y deben ser amortizados linealmente desde su contratación en función del tiempo de duración del contrato suscrito con dicho jugador, reconociéndose inicialmente en el momento en que entra en vigor el contrato de adquisición.

Todo esto hace que el valor de un jugador para un aficionado, no tiene nada que ver con el valor que se refleja en los libros contables de los equipos de fútbol, dado que en ocasiones aunque la venta de un jugador contablemente arroje una plusvalía, desde el exterior se interioriza como una pérdida en el caso de que se venda a un jugador por un importe inferior al que costó su traspaso. “Por tanto para analizar el resultado económico de un club deportivo, es importante que se consigan vender a los jugadores por un mayor valor que el que muestran los libros. Algo no muy difícil de conseguir en el mundo del fútbol”, concluye la letrada de IURE Abogados.