Cómo serán los despachos de abogados en un futuro

Cómo serán los despachos de abogados en un futuro

FernandoGonzalezAunque tradicionalmente se considera típico que la economía y los sectores que la integran estén en permanente movimiento y cambio, es llamativo que, en los últimos años, los cambios se hayan venido acelerando de forma exponencial debido a los avances tecnológicos y, más en concreto, en el sector jurídico.

Para hablarnos de ello, estamos con Fernando González, presidente de IURE Abogados. Una de las más prestigiosas firmas de abogados de Madrid, especializada en derecho concursal, que cuenta con casi treinta años de experiencia.

¿Cómo ve la situación actual en el ámbito jurídico de España? ¿y su futuro más inmediato?

El sector jurídico, como la mayoría de los sectores económicos, está sujeto a un proceso de cambio. Se podría decir que si ya antes opinábamos que existían muchos actores, hoy esa opinión se acentúa. En el futuro creo que sobraremos no solo muchos abogados, sino también el resto de operadores (procuradores, notarios,…)

Bajo su punto de vista ¿las nuevas tecnologías (actuales y las que están por llegar) cómo van a afectar al campo jurídico, tanto al legislador como a los despachos de abogados?

La gran revolución va a venir, como en casi todos los campos de la economía, de las nuevas tecnologías. Hasta hace poco, era impensable que un cliente no conociera físicamente a su abogado. La tendencia se está invirtiendo, sobre todo en asuntos de consumidores. Ahora y en el futuro, abogados virtuales resolverán la mayoría de las cuestiones, sin haber llegado a tener contacto físico con el cliente.

¿Cuál es su pronóstico sobre qué rama del derecho va ser más demandada por la sociedad en el aspecto empresarial, así como en los particulares?

El derecho se mueve al ritmo de la economía a la que sirve. Están naciendo nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC). A su vez, la economía colaborativa está en auge. Ello propiciará que el derecho y sus operadores se adapten a estas nuevas tendencias económicas.

¿Qué características profesionales debe cumplir el letrado para atender a estos clientes?

La principal es que sea feliz ejerciendo su profesión. Ello implica que la abogacía debe ser una herramienta que aporte felicidad a sus destinatarios, lo que parece estar en entredicho.

Cada vez se exige menos que el profesional tenga un caudal amplio de conocimientos. A cambio, se exige más que sea inteligente y ágil en la búsqueda de soluciones.

Hoy al existir tantísima información glosada y clasificada, lo que se pide al profesional es que sepa analizar y aplicar la misma al caso en cuestión. Para el resto están dichas fuentes.

¿Cree que la sociedad del futuro estará más concienciada en una abogacía preventiva, más que en una curativa?

Sin duda, la abogacía es similar  en esto a la medicina. La prevención es la mejor medicina preventiva. Además, una tendencia que se va acentuar es la resolución de conflictos extramuros de la Administración de Justicia.

Hay que potenciar la mediación y los acuerdos extrajudiciales. El coaching, el PNL y la inteligencia emocional jugarán su papel de cara a formar expertos mediadores.

¿Qué tendencias prevé sobre la tipología de despachos, serán más especializados o por el contrario llevarán cualquier tipo de caso?

Sin duda, habrá que especializarse, pero no únicamente por materias, sino por la tipología de clientes y por la vía de atención de los mismos.

Cada despacho que quiera sobrevivir debe buscar su nicho y, si no existe a priori, debe segmentar el mercado hasta que lo encuentre, y sí además es capaz de liderarlo, mejor que mejor.

Un ejemplo puede ser el despacho ubicado en Alicante que apuesta por tener una plantilla de abogados bilingües hispano-rusos y que se ha especializado en real state para el mercado ruso.

¿Cómo será el sector en los próximos diez años, habrá una concentración en los grandes despachos (fusiones y adquisiciones), desembarcarán firmas internacionales en España?

Yo, personalmente, estoy esperando que llegue el día en que las máquinas (y no las personas-jueces, secretarios, fiscales,…) resuelvan los asuntos contenciosos. Si Deep Blue (máquina ya obsoleta de IBM) ganó a Kasparov en un tablero de ajedrez ¿por qué no dejar que las máquinas actuales, una vez planteados los supuestos de hecho, resuelvan en segundos las cuestiones jurídicas? ¿Es que acaso hay más casuística en un caso –por complejo que sea- que en una partida de ajedrez?.

El día que esto ocurra, habrá desaparecido la prevaricación, el cohecho y, sobre todo, la dilación en la resolución de los conflictos. La pregunta que me hago es si hay voluntad real (política) de poner la justicia en manos de la objetividad de las máquinas o, por el contrario, debe seguir en manos de la subjetividad y contrariedad de los humanos.

Para dar o quitar razón en casos de cláusulas suelo, desahucios, reclamación de créditos,… utilizando las tecnologías actuales, bastaría con que cada parte hiciera valer sus hechos y, en cuestión de segundos, por medios telemáticos, se tendría la resolución que sería, sin duda, objetiva, razonada y que, al no dejar dudas de que estaría aplicando la última jurisprudencia, disuadirían a las partes de la intención de ser apelada.

Recientemente, ha salido publicado en el diario Expansión que la cadena de supermercados Wal Mart ofrece servicios legales a sus clientes ¿puede llegar a España este tipo servicio? ¿llegaremos algún día a tener un abogado virtual, al que se le informe sobre nuestro caso y nos imprima un dictamen?

Cuando una compañía tiene en su activo intangible la base de datos de cientos de miles de clientes, es capaz de ofrecerle no sólo los productos de su core business, sino una amplia gama de otros servicios ajenos. Esto ya está sucediendo con otras compañías (ejemplo, de seguros).