Cuando la mejor solución para la empresa es el preconcurso

Cuando la mejor solución para la empresa es el preconcurso

cartera-cogidaToda empresa que atraviesa dificultades de tesorería, con riesgo de incumplimiento total o parcial de sus obligaciones, con sus proveedores, trabajadores, bancos, Hacienda o Seguridad Social,… dispone de un abanico de mecanismos legales que se aglutinan en torno a la Ley Concursal, como es el preconcurso o concurso voluntario de acreedores, que puede evitar no solo la quiebra de la sociedad, sino conseguir su continuidad si tales mecanismos se utilizan adecuadamente.

Para Carlos Pavón, Socio Director de IURE Abogados, «la comunicación de preconcurso al Juzgado por parte de la empresa deudora persigue, en esencia, impedir la sucesión de ejecuciones judiciales o extrajudiciales de bienes o derechos que resulten necesarios para la continuidad de la actividad empresarial, dotándose el deudor de un plazo de cuatro meses para alcanzar un acuerdo que evite el inicio de un proceso concursal».

En este contexto, en una negociación con diversas entidades financieras en las que una mayoría se muestran conformes al plan de pagos del deudor, mientras que el resto se oponen con amenaza de ejecución, cabe instar la homologación judicial del acuerdo de refinanciación, a fin de hacer extensible a las entidades financieras disidentes el régimen de quitas y esperas acordadas con la mayoría, sin necesidad de iniciar un concurso de acreedores.

Para volver a conseguir financiación, en el caso de empresas que se dediquen a diversas actividades, conviene desglosar el Plan de Viabilidad por actividad, de manera que puedan identificarse las aportaciones de cada una a la rentabilidad total de la empresa. En ocasiones, este análisis desagregado puede llevar a identificar, que ciertas actividades vienen lastrando los resultados positivos de las demás, resultando procedente abandonar aquéllas.

Por otro lado, como indica Pavón “en los últimos años se ha intensificado la presencia en España de fondos de inversión de distinta naturaleza que abogan por financiar o, incluso, adquirir aquellas unidades productivas rentables, atrapadas en sociedades sobreendeudadas, que no logran alcanzar acuerdos para la refinanciación de la deuda”.

Otro elemento común en las empresas en dificultades es cómo refinanciar las deudas con la Agencia Tributaria. Ante dicha situación, la propia normativa tributaria exonera al adquirente de la unidad productiva en sede concursal, del riesgo de sucesión en la responsabilidad tributaria por las deudas generadas en la empresa transmitente, por lo que dicho mecanismo favorece la recuperación de unidades productivas viables mediante su transmisión en sede concursal.

“Con todo ello, se pretende dar una oportunidad a aquellas empresas que tienen un bache económico, muchas de ellas provocado por la reciente crisis, para evitar de esta forma su liquidación y cierre, conservando puestos de trabajo y continuando en su actividad”, concluye Carlos Pavón