LIBRO SEGUNDO Del Comercio Marítimo

Venezuela - Código de comercio – gaceta 475

LIBRO PRIMERO – Del Comercio En General
SUMARIO
LIBRO TERCERO De Los Atrasos Y Quiebras

Artículo 612° Se considera nave, para los efectos de este Libro, todo buque destinado a traficar por mar, de un puerto a otro del país o del extranjero.

Bajo la palabra nave se comprenden, además del casco y quilla del buque, los aparejos correspondientes a él.

El nombre aparejo designa los palos, botes, anclas, cables, jarcias, velamen, mástiles, vergas y todos los demás objetos fijos y sueltos que, sin formar parte del cuerpo de la nave, son indispensables para su servicio, maniobra y navegación.

No se comprende en él el armamento que no sea de uso habitual de la nave, ni las vituallas ni pertrechos.

Artículo 613° Las naves son consideradas como bienes muebles; sin embargo, ellas responden de las deudas del propietario privilegiado grado sobre la misma nave, y pueden ser perseguidas en poder de tercero por los respectivos acreedores.

Artículo 614° La propiedad de las naves o parte de ellas debe transferirse por escritura pública.

Artículo 615° Son créditos privilegiados sobre las naves o su precio, y por el orden con que van enumerados, los siguientes:

1. Los gastos de justicia u otros hechos para llegar a la venta.

2. Los gastos de auxilio dados a la nave que se hallaba en peligro en su último viaje.

3. Lo que deba la nave por derecho de puerto o cualesquiera otros legalmente establecidos. 4. Los salarios de los depositarios y guardianes de la nave, y cualquiera otro gasto hecho para su conservación, desde su entrada en el puerto después de su último viaje hasta su venta y el alquiler de los almacenes donde se hallan custodiados sus aparejos y pertrechos.

5. Los salarios que se deben al capitán e individuos de la tripulación por el último viaje y hasta quince días después de la llegada de la nave, si antes no hubiere descargado su cargamento.

6. Las cantidades prestadas al capitán por necesidades urgentes de la nave durante el último viaje, y el valor de las mercancías que él haya vendido por la misma causa.

7. Las sumas debidas al vendedor, a los proveedores y obreros empleados en la construcción de la nave, cuando ésta no haya hecho viaje alguno; y si ya hubiere do, las deudas que se hayan contraído para repararla, aparejarla y proveerla para el último viaje.

8. Las cantidades prestadas a la gruesa antes de la salida de la nave, sobre el casco, quilla y aparejos, para su reparación, provisión, armamento y equipo.

9. El premio de los seguros hechos para el último viaje sobre el casco, quilla y aparejos de la nave.

10. Las indemnizaciones debidas a los cargadores por falta de entrega pérdida o avería de sus mercancías, ocasionadas por culpa del capitán o de la tripulación.

11. Las otras acreencias a que haya sido afectada especialmente la nave.

Los créditos privilegiados comprendidos en un mismo número concurrirán entre sí a prorrata en caso de insuficiencia.

Artículo 616° Para que gocen del privilegio, los créditos mencionados en el artículo anterior deben comprobarse por los medios siguientes:

Los comprendidos en el número 1º por tasaciones aprobadas por los Tribunales competentes.

Los del número 2º por certificación de la autoridad que haya presidido esta operación y a falta de ella, por relación aprobada por el Juez de Comercio.

Los del número 3º, por certificado de los jefes de las respectivas aduanas.

Los del número 4º, Por relación que apruebe el Juez de Comercio.

Los del número 5º, por la liquidación que haga el capitán del puerto con vista de los roles y de los libros de cuenta y razón de la nave, y que aprobare el Juez de Comercio.

Los del número 6º, por los recibos suscritos por el capitán, y por la relación de éste, confirmados con copias de la diligencia que acredite la necesidad del gasto autorizado por los principales individuos de la tripulación.

Los del número 7º, la venta del buque, por el documento Público en que conste el Contrato, los gastos de construcción y otros, cuando la nave no haya hecho viaje, por relación suscrita ante testigos, por los acreedores y por el dueño o armador de la nave; los gastos hechos para el último viaje por factura de los acreedores, con el recibo del capitán al pie, con tal que se hayan depositado duplicado de esas mismas facturas en la aduana antes de partir la nave o a más tardar dentro de los tres días inmediatos.

Los del número 8º, por el documento que compruebe el contrato registrado o depositado, según el Artículo 768.

Los del número 9º, por las pólizas o por lo que conste de los libros de los corredores, Los del número 10º, por sentencias judiciales o arbitrales.

Los del número 11º, por el documento público o privado, que se anotará en la patente del buque por el administrador de la respectiva aduana en Venezuela, o por el Cónsul venezolano en país extranjero, y a falta de éste por alguna autoridad del lugar.

Artículo 617° Se extingue la responsabilidad de la nave en favor de los acreedores:

1. Por la venta de la misma nave, hecha judicialmente.

2. Cuando después de una venta privada ha salido la nave de viaje, despachada en nombre y a riesgo del comprador, y han pasado sesenta días desde que se hizo a la vela sin que hayan hecho oposición los acreedores del vendedor,

La oposición aprovecha sólo al acreedor que la haga.

Artículo 618° Si la venta privada de una nave se hace estando ésta en viaje, los acreedores del vendedor conservan sus derechos sobre ella o sobre su precio, pero se extinguirán si habiendo regresado la nave al puerto, sale de él con arreglo al inciso 2′ del Artículo anterior.

Artículo 619° En caso de quiebra del propietario, los acreedores por causa de la nave serán preferidos en el precio de ella a los demás acreedores de la masa.

Artículo 620° La nave cargada que esté para darse a la vela después de haber recibido el capitán los despachos necesarios para su salida, no puede ser embargada a solicitud de ningún acreedor, a menos que la acción provenga de suministraciones hechas para aprestarla y proveerla para ese mismo viaje. El embargo se suspenderá si se diere fianza suficiente.

Artículo 621° No están sujetas a embargo las naves extranjeras surtas en puertos venezolanos, sino por deudas contraídas en el territorio de Venezuela, por causa o en utilidad de las mismas naves.

Artículo 622° Cuando la nave pertenezca a varios partícipes se seguirá el voto de la mayoría en toda deliberación que concierna al interés común. Constituye mayoría una porción de interés en la nave que exceda de la mitad de su valor.

Artículo 623° Los propietarios de naves son responsables civilmente de los actos del capitán y de las obligaciones que contraiga con relación a la nave y a la expedición, pero podrán libertarse de esta responsabilidad haciendo abandono de su interés en la nave y en sus fines.

El capitán que fuere propietario o copropietario de la nave no podrá hacer abandonó de ella.

Artículo 624° El abandono puede ser hecho a todos los acreedores o solamente a alguno, previa declaración ante el Juez de Comercio de la jurisdicción donde esté la aduana donde fue inscrita la nave y transcrita en los registros de la misma aduana marítima. La transcripción debe ser notificada a todos aquellos a cuyo favor se hace y a cualquier otro cuya acreencia constare en dicho registro.

Artículo 625° Hecho el abandono, cualquier acreedor puede tomar la nave por su cuenta, con obligación de pagar a los otros acreedores privilegiados. Si hay concurso de acreedores, se prefiere al primero que haya manifestado tomarla; y si varios lo hicieren a la vez, al acreedor por mayor suma.

Si ningún acreedor tomare la nave por su cuenta, será vendida en pública subasta a solicitud de cualquiera de los acreedores; el precio será repartido entre ellos y lo que sobrare se entregará al propietario. Artículo 626° El dueño de una nave armada en guerra que no participa o no es cómplice de los excesos o delitos que cometa en alta mar la gente de guerra o la tripulación, sólo es responsable de la indemnización por tales actos hasta la cantidad por que haya afianzado, además del valor de la nave y sus fletes.

Artículo 627° El capitán es el encargado del gobierno y dirección de la nave, mediante una retribución.

Es también factor del propietario de la nave y representante de los cargadores en todo lo relativo al interés de la nave y su carga y al resultado de la expedición.

Artículo 628° El capitán es de libre nombramiento del propietario, quien puede asimismo despedirlo.

Si el capitán despedido fuere copropietario de la nave, puede exigir que los demás partícipes le compren al contado su parte, avaluada por expertos.

Artículo 629° Toca al capitán escoger las personas que deban componer la tripulación, de acuerdo con el propietario en cuanto al número y calidad de los que deban formarla.

Artículo 630° El capitán es civilmente responsable por culpa, impericia o negligencia en el cumplimiento de sus deberes; sin perjuicio del procedimiento criminal a que se haga acreedor, por fraude o dolo.

Es también responsable por los hurtos cometidos por la tripulación, salvo sus derechos contra los culpables; y de los daños causados por las riñas de la gente de mar, y por sus faltas en el servicio de la nave, a menos que justifique que puso en ejercicio su autoridad para precaverlas impedirlas o corregirlas oportunamente

Artículo 631° Antes de admitir carga a bordo, el capitán debe reconocer o hacer reconocer la nave, en la forma que determinan los reglamentos de marina; y no se prestará a dirigir el viaje si la nave no estuviera en estado de navegar con seguridad.

Artículo 632° El capitán u otro encargado bajo si, responsabilidad debe dar recibos provisionales de los objetos cuya conducción toma a su cargo, con especificación de los envases, marcas y números, cuando lleguen a bordo de su nave, para cambiarlos oportunamente por los conocimientos de que se hablará.

Artículo 633° Se considerará que los objetos han sido embarcados en buena condición, cuando no se haga mención especial de lo contrario.

Artículo 634° El capitán es responsable del deterioro o pérdida que sufra la nave o el cargamento, a menos que provenga de vicio propio de la cosa o de culpa del embarcador, de casos fortuitos o de fuerza mayor.

La prueba en estos casos corresponde al capitán.

Artículo 635° El capitán que cargue mercancías sobre la cubierta de la nave sin conocimiento del cargador será responsable de todos los perjuicios que sobrevengan.

Esta disposición no es aplicable al comercio de cabotaje.

Artículo 636° No podrá el capitán cargar objetos por su propia cuenta sin pagar el flete y sin consentimiento del propietario; o sin el de los fletadores, si la nave fuere fletada en su totalidad.

Artículo 637° El capitán que navega por cuenta de participación en las utilidades no podrá hacer tráfico alguno por cuenta particular. En caso de contravención perderá los objetos que haya embarcado y se aplicarán en beneficio de los demás interesados independientemente de la responsabilidad del capitán por los demás perjuicios que cause.

Artículo 638° Tan luego como esté cargada la nave y provista de todo lo necesario, el capitán deberá emprender el viaje en el primer momento favorable, so pena de responder por los gastos y perjuicios que la demora cause a los propietarios de la nave y a los cargadores.

Artículo 639° Estando ya lista una nave para darse a la vela, el capitán y los individuos de la tripulación no pueden ser detenidos por deudas, excepto que hayan sido contraídas por razón de ese viaje; y aún en este caso, quedan libres dando fianza, Artículo 640. Durante el viaje debe el capitán informar al propietario, cuantas veces pueda, sobre el viaje y el estado del buque.

Artículo 641° En las naves que no hagan simple comercio de cabotaje se llevará un diario formal, dividido en cuatro capítulos, en que se anotará, día por día, y cuando sea necesario, hora por hora:

1. Todo lo relativo a contabilidad, pasajeros y equipajes; todo lo referente a las cosas cargadas, los sucesos importantes del viaje, las diligencias tomadas, las entradas y gastos concernientes a la nave y, en general, todo lo que se relaciona con el interés de los propietarios y de los cargadores y lo que pueda dar lugar a rendimiento de cuentas o a una demanda judicial.

2. La ruta o derroteros, seguidos, el camino recorrido, las maniobras hechas, las observaciones geográficas, meteorológicas y astronómicas, y todo lo que toca a la navegación.

3. La carga o material de a bordo, expresando las fechas y lugares de la carga, la naturaleza, calidad y cantidad de las cosas cargadas, su destino, nombre de los cargadores y de los destinatarios, lugar y fecha de la entrega y todo lo correspondiente al cargamento.

4. El equipaje expresando todo lo que constituye los útiles y los instrumentos de que está provisto el buque, así como todo cambio que en él se produzca.

Los buques que hagan el comercio de cabotaje sólo estarán obligados a llevar un diario que en síntesis contenga todas las indicaciones referentes a los puntos que quedan detallados.

Todo lo dicho en este Artículo es sin perjuicio de cumplir lo demás que dispongan los reglamentos de marina y las leyes de hacienda.

Artículo 642° El capitán debe llevar a bordo:

1. El acta de nacionalización y arqueo.

2. El rol del equipaje.

3. Los conocimientos y cartas de porte,

4. Las certificaciones de visitas o patentes de Sanidad.

5. Los comprobantes de pago o certificaciones de fianza de aduana o despachos de ésta.

6. Los demás papeles y documentos que exijan las leyes de Hacienda.

Artículo 643° En el lugar donde morare el propietario de la nave no podrá el capitán, sin su consentimiento, hacer reparos ni comprar velas, cordajes u otras cosas para la nave, ni tomar dinero sobre su casco, ni fletarla.

Artículo 644° Si estando el capitán en un mismo lugar con el propietario, se hallare sin los medios necesarios para despachar la nave fletada o cargada, requerirá al propietario ante un Juez para que suministre los fondos, y en el caso de que nos los consigne dentro de veinticuatro horas, podrá el capitán, con autorización del propio Juez, tomar por contrato a la gruesa o por otra especie de préstamo el dinero necesario por cuenta de la nave.

Artículo 645° Siempre que el capitán, durante el viaje, se halle sin medios para costear en casos urgentes las reparaciones o la provisión de cosas necesarias a la nave, después de hacer constar la urgencia en una diligencia firmada por los principales individuos de la tripulación, podrá tomar prestado a la gruesa sobre el casco, quilla y aparejo de la nave, o vender o empeñar mercancías suficientes, del propietario con preferencia, y en su defecto, de otros, previa autorización del Juez en Venezuela, y del cónsul venezolano, en país extranjero, y en su defecto de la autoridad que conozca en materias mercantiles. El propietario de la nave es responsable de las mercancías empeñadas o vendidas con arreglo al precio corriente de las de igual especie y calidad en el lugar y tiempo de la descarga; o con arreglo al precio en que fueron vendidas, si no llegare la nave a su destino.

Artículo 646° El capitán no tiene facultad para vender la nave.

Artículo 647° Antes de salir de un puerto distinto del lugar en donde reside el propietario, el capitán deberá dirigir por la vía más corta, una nota firmada en que exprese los efectos cargados, el precio de los que él hubiere cargado por cuenta del propietario, las cantidades que hubiere tomado prestadas, el interés de ellas y los nombres y domicilios de los prestamistas.

Artículo 648° El capitán podrá asegurar el valor de los objetos que hubiere embarcado por cuenta del propietario, y las cantidades que hubiere invertido por cuenta de la nave, pero dando aviso de haberlo hecho al remitir la noticia de que trata el artículo anterior.

Artículo 649° En caso de naufragio, averío o arribada forzosa, el capitán está en la obligación, con los oficiales e individuos de la capitán está en tripulación, de dar por escrito, un informe sobre todas las circunstancias del suceso, dentro de las veinticuatro horas de su llegada a un puerto cualquiera. El informe se ratificará bajo juramento, en los puertos de la República, ante el Juez de Comercio, y en su defecto, de éste ante la autoridad competente del lugar.

El capitán tomará dos copias certificadas del informe de que trata el artículo anterior y de las diligencias subsecuentes; remitirá por la vía más directa una de ellas al propietario del buque y guardará la otra para servir de comprobante al rendir las cuentas. Las partes interesadas podrán siempre hacer la prueba en contrario.

Artículo 650° El capitán debe mandar en persona la nave en la entrada y salida de los puertos, abras, canales o ríos.

Debe servirse de un piloto experimentado, o práctico, a expensas del buque donde quiera que esto hubiera sido declarado obligatorio r el Gobierno, o prescrito por los reglamentos o usos locales en el extranjero.

Artículo 651° Después de cada viaje el capitán debe rendir al propietario de la nave cuenta comprobada de sus operaciones en el viaje, y entregar el saldo favorable al propietario.

Artículo 652° El propietario debe examinar la cuenta inmediatamente aprobada, si está exacto, y pagar sin demora el saldo, si éste fuere favorable al capitán.

Título IV De Los Contratos De La Gente De Mar

Artículo 653° Las gentes que componen el equipaje o tripulación son el capitán o patrón, los oficiales, los marineros, los sirvientes y los obreros indicados en el rol de equipajes, formado de la manera establecida por los Reglamentos y además los maquinistas, fogoneros y todas las demás personas empleadas bajo cualquier denominación en el servicio de las máquinas de los buques de vapor.

Artículo 654° En el contrato entre el capitán y los oficiales y demás individuos de la tripulación, éstos se comprometen a prestar sus servicios para hacer uno o varios viajes, cada uno en su calidad mediante una retribución convenida, ya de una cantidad fija por mes o por viaje, ya de una parte de los fletes o de las utilidades que se hagan; y el capitán a darles lo que les corresponda, según el contrato y según la ley. Estas obligaciones recíprocas deben hacerse constar en el rol; pero a falta de esto, se admite cualquiera otra clase de prueba.

Artículo 655° Es prohibido a la gente de mar poner carga a bordo de la nave por su propia cuenta, sin permiso del capitán y sin pagar el flete.

Artículo 656° Si el viaje convenido no tuviere lugar por hechos de los propietarios, del capitán o el de los fletadores, los hombres de mar podrán retener como indemnización lo que se les hubiere avanzado a cuenta de sus sueldos, o si lo prefieren, pedir un mes de sueldo; y si el ajuste fuere por viaje, se calculará distribuyendo el salario convenido entre los días de la duración probable dl viaje, a juicio de peritos.

De cualquier manera que se hubiere hecho el ajuste, tienen derecho a lo que les corresponde por los días empleados en el apresto de la nave.

Artículo 657° Si la interrupción del viaje tuviere lugar después de haber salido la nave del puerto, recibirán los salarios íntegros que habrían devengado si se hubiere realizado el viaje. Si el ajuste hubiere sido por mes, se calculará la duración probable del viaje.

También tendrán derecho a que se les proporcione transporte al lugar en que debía terminar el viaje o al punto de donde salió la expedición, según más les conviniere.

Artículo 658° Si antes de comenzar el viaje ocurriera interrupción de comercio con el lugar a que estaba destinada la nave o ésta fuere embargada por orden del Gobierno, la gente de mar sólo tiene derecho al salario por los días empleados en el apresto de la nave, y el contrato queda rescindido.

Artículo 659° Si la interrupción de Comercio 0 el embargo, de la nave ocurriera durante el curso del viaje recibirán sus salarios hasta que sean despedidos; y además tendrán el derecho de transporte, según lo dispuesto en el artículo 657.

Artículo 660° Si el viaje se prolonga voluntariamente, el salario de la tripulación contratada por el viaje se aumenta en proporción pero si voluntariamente se acorta, nada se le rebaja.

Artículo 661° Si la gente de la tripulación hubiere sido ajustada a la parte de utilidades sobre el cargamento o sobre el flete, no tiene derecho a indemnización alguna por la ruptura, demora o prolongación del viaje causadas por fuerza mayor; pero si provinieren de hechos de los cargadores tienen derecho a su parte proporciona en las indemnizaciones que éstos tengan que pagar; y si provinieren de hechos del capitán o propietario del buque, éstos están obligados a indemnizarla,

Artículo 662° Si la gente de la tripulación hubiere sido ajustada por varios viajes, puede exigir el pago de sus salarios después de terminado cada viaje.

Artículo 663° En el caso de pérdida total de la nave y del cargamento por naufragio o apresamiento, la gente de la tripulación queda sin acción a sus salarios, reteniendo las anticipaciones que hubiere recibido.

Artículo 664° Si se salva alguna parte de la nave o del cargamento, los marineros ajustados por mes o por Viaje recibirán del producto de los restos de la nave sus salarios hasta el día de la pérdida; y si ese producto no alcanzara, serán pagados subsidiariamente del flete. Los ajustados sobre el flete son pagados de sus salarios sólo sobre el flete, en proporción del que cobre el capitán.

Artículo 665° Los marineros de cualquier manera que hayan sido ajustados, tienen siempre derecho a salario por el tiempo que empleen en salvar los restos de la nave y los efectos sufragados.

Artículo 666° Cualquier servicio extraordinario será mencionado en el registro y podrá dar lugar a una recompensa extraordinaria.

Artículo 667° El marinero herido o contuso en servicio de la nave, o que durante la navegación cayere enfermo, recibirá su salario y será curado y asistido a expensas de la nave.

El marinero será curado y asistido a expensas de la nave y del cargamento, si fuere herido en defensa de la nave contra enemigos o piratas.

En caso de mutilación, el marinero será indemnizado, según convenio que se celebre; y en su defecto, a juicio de expertos.

Sí el marinero herido o enfermo no pudiere continuar viaje, el capitán deberá dejar fondos suficientes para su curación y asistencia. El marinero tendrá derecho además a sus sueldos, y sus gastos de regreso le serán abonados de la nave, su flete, y en su caso, del cargamento.

Artículo 668° Si la herida o contusión sobrevinieron al marinero con ocasión de haber ido a tierra sin permiso competente, sólo tiene derecho a los salarios por el conocimiento que ha servido; la curación y asistencia serán a sus expensas, y aun podrá ser despedido, si de lo contrario resultara retardado en el viaje.

Artículo 669° Si durante el viaje muriere el marinero que hubiere sido ajustado por mes, sus salarios se le deberán hasta e día de su fallecimiento. Si hubiere sido ajustado por viaje, se le deberá la mitad, si falleciera a la ida; y el total, si fuere al regreso.

Si hubiere sido ajustado a la parte de utilidades sobre el cargamento o sobre el flete, se le deberá su parte íntegra.

También se le deberán por entero los salarios o utilidades, si muriere en defensa de la nave y ésta llegare a buen puerto.

Artículo 670° El marinero que fuere capturado defendiendo la nave, o con ocasión de haber sido enviado por mar o por tierra en servicio de la nave, tiene derecho al pago íntegro de sus salarios o utilidades, si la nave llega a buen puerto. Tiene, además, derecho a una indemnización, fijada por experto para su rescate, si la nave llegare a buen puerto.

El cargamento contribuirá con la nave a dicha indemnización, si la captura hubiere tenido lugar defendiendo la nave, o habiendo sido enviado el marinero en servicio así de la nave como del cargamento.

Artículo 671° Cuando el capitán despide a oficiales o a marineros con causa legítima debe pagarles sus salarios convenidos hasta el día de la despedida, calculados según el camino hecho.

Si la despedida tuviere lugar antes de principiar el viaje, serán pagados por los días que hubieran servido.

Artículo 672° Son causas legítimas de despedida:

1. La insubordinación. 2. La embriaguez habitual,

3. Las riñas y vías de hecho a bordo.

4. La ruptura del viaje por causa legal.

5. El abandono de la nave sin permiso,

6. La inhabilitación para desempeñar las funciones y cumplir los deberes de su respectivo rango.

Artículo 673° El marinero que pruebe haber sido despedido sin justa causa después de principiado el viaje, tiene derecho, por vía de indemnización, a los salarios íntegros y a los grados de regreso al puerto en que se embarcó. Esta indemnización se reduce a la tercera parte de los salarios, si el marinero fuere despedido antes de principiar el viaje, El capitán sujeto al pago de estas indemnizaciones no tiene derecho a ser reembolsado por la nave.

Artículo 674° En ningún caso puede el capitán despedir a un marinero en país extranjero.

Artículo 675° La gente de mar puede rescindir sus contratos:

1. Por la variación del destino de la nave antes de principiarse el viaje para el cual se hubiere contratado.

2. Por la supervivencia de una guerra que ponga a la nave en peligro, va sea antes de principiar el viaje, ya después de principiado.

3. Por declararse una enfermedad epidémica a Bordo o en el puerto de destino.

4. Por la muerte o despedida del capitán antes de la salida de la nave.

5. Por la falta de convoy, cuando se hubiere ajustado para navegar bajo la escolta de buques de guerra.

6. Por enfermedad que, le inhabilite para prestar el servicio a que se hubiere comprometido.

Artículo 676° La gente de mar está obligada a continuar sirviendo, si el capitán, estando en puerto extranjero, hace vela a otro puerto, aunque por todo esto se alargue el viaje.

Los que estuvieron ajustados por viaje, recibirán en este caso, aumento proporcional en sus salarios.

Artículo 677° Se prohibe a la gente de mar intentar toda especie de acción contra el capitán o la nave antes de terminar el viaje, so pena de perder íntegramente sus salarios.

Sin embargo, cuando la nave se halle en un puerto, la gente que hubiere sido maltratada por el capitán o que no hubiere recibido la manutención conveniente, podrá pedir la resolución de su contrato ante el Cónsul de la República, o ante la autoridad competente.

Artículo 678° La nave y el flete están especialmente afectos a los salarios de la tripulación, y a las indemnizaciones a que esta tenga derecho.

Artículo 679° Todas las disposiciones de esta Sección concernientes a salarios, indemnizaciones, asistencia y rescate, son extensivas al capitán, oficiales y demás individuos de la tripulación.

Título V Del Fletamento

Sección I Del Contrato de Fletamento

Artículo 680° El contrato de fletamento debe hacerse por escrito; si fuere por documento privado, se harán de él tantos ejemplares y cuantas son las partes interesadas.

Debe expresar:

La clase, nombre y toneladas de la nave.

Su bandera y el lugar de su matrícula.

El nombre del capitán y de los contratantes.

Si se fleta el todo o parte de la nave; expresándose la cabida, número de toneladas o cantidad de peso o medida que se obligan respectivamente a cargar y recibir.

Los lugares y tiempos convenidos para la carga y descarga.

El precio convenido y el tiempo de su pago.

La indemnización que se pacte para los casos de demora.

Cualquier otra condición en que convengan los contratantes.

Artículo 681° El cambio del capitán o patrón indicado en el escrito, aún por separación hecha por el propietario de la nave, no hace cesar los efectos del contrato de fletamento, salvo convención en contrario.

Artículo 682° Si el tiempo de la carga y de la descarga no está fijado en el contrato, se arregla según el uso de la plaza respectiva.

Artículo 683° Si el tiempo y modo de pago no estuvieron fijados, en el contrato, el flete es exigible, hecha que sea la descarga.

Artículo 684° Las naves pueden ser fletadas por viaje, por mes, o de cualquier otra manera en que convengan los contratantes.

Artículo 685° El viaje se considera principiado desde la salida de la nave del lugar donde principió a recibir su carga, o del lugar donde tomó el lastre, si debió salir en lastre.

Artículo 686° Cuando la nave es fletada por mes, no habiendo pacto en contrario, se entiende que el término principia desde que se hace a la vela.

Artículo 687° Si el fletador no ha puesto a bordo carga alguna en el lapso fijado por el contrato o por el uso, en su caso, el fletante puede a su elección:

1. Exigir la indemnización que se haya fijado en el contrato para casos de demora o una que fijen expertos, a falta de convento.

2. Rescindir el contrato y exigir del fletador la mitad del flete estipulado.

3. Emprender el viaje en lastre, setenta y dos horas después de haber citado al fletador; y exigir de éste, rendido el viaje, íntegros el flete y las estadías a que hubiere lugar.

Artículo 688° Cuando el fletador no ha cargado sino parte de la, carga en el tiempo fijado en el contrato, el fletante tiene derecho a elegir entre reclamar las indemnizaciones expresadas en el artículo anterior y emprender el viaje con la parte del cargamento recibido, en los términos expresados en el número anterior del mismo artículo.

Artículo 689° Si la nave hubiere salido del puerto con parte de la carga, en virtud de lo dispuesto en el artículo anterior, y le sobreviniere un caso de avería gruesa, el fletante podrá exigir del fletador, por contribución, las dos terceras partes de lo que le correspondería a lo que no cargó.

Artículo 690° Cuando el fletante tenga el derecho de hacer salir la nave con parte de la carga, podrá cargaría sin el consentimiento del fletador para asegurar el flete y la contribución en el caso de avería gruesa; pero el beneficio del flete corresponderá al fletador, y será en su descargo la contribución que en la avería corresponda a estas mercancías.

Artículo 691° Si el fletador, sin haber cargado nada, quiere rescindir el contrato antes de vencer el término para cargar, estipulado en él, podrá hacerlo pagando al fletante la mitad del flete convenido. Si hubiere cargado algo, pagará además, los gastos de descarga y los perjuicios que cause esta operación.

Las reglas precedentes son aplicables al desistimiento del fletamento por viaje redondo; y si éste fuere por meses, se calculará por expertos la duración probable del viaje.

Artículo 692° Si el fletador cargare más de lo convenido en el contrato, pagará el flete del exceso según el precio estipulado en el mismo contrato.

Artículo 693° El capitán puede poner en tierra, en el lugar de la carga, los efectos que encuentre en la nave, embarcados sin su consentimiento, o cobrar por ellos el flete más alto que se acostumbre en la misma plaza.

Artículo 694° El fletante que declare tener la nave mayor capacidad de la que tiene, es responsable de los perjuicios que ocasione al fletador, salvo que el error no exceda de la cuadragésima parte, o que la declaración esté conforme con la certificación de arqueo.

Artículo 695° Si fletada una nave para ida y vuelta retorna sin carga o con carga incompleta por causa del fletador, satisfará éste el flete íntegro.

Artículo 696° El fletador está en la obligación de entregar al fletante o al capitán, en el término de cuarenta y ocho horas después de terminada la carga, los papeles y documentos prescritos por la ley para el transporte de mercancías, a menos que haya convención en contrario.

Si el fletador no cumpliere con esta obligación, será responsable de los daños y perjuicios; y el fletante o el capitán podrán ser autorizados por el Juez, según las circunstancias, para descargar las mercancías.

Artículo 697° Siempre que la nave sufriere retardo en su salida, en su navegación o en el lugar de su descarga, por hecho del fletador, sufrirá éste los, gastos de demora.

Artículo 698° El fletante es responsable de los daños y perjuicios que sufra el fletador, si la nave no pudiere recibir la carga en el tiempo fijado en el contrato; o hubiere retardo en la salida, en la navegación, o en el lugar de su descarga, por culpa del capitán o del mismo fletante.

Artículo 699° Cuando una nave ofrece tomar a flete la carga que se presente, el fletante o el capitán podrán fijar el tiempo durante el cual la recibirán Después de este tiempo, la nave deberá salir con el primer viento o la primera marca favorable, si no se pactare otra cosa entre el capitán y los cargadores,

Artículo 700° Si una nave ofrece a flete la carga que se presente y no hay fijado tiempo para la salida, cada uno de los cargadores podrá sacar su carga sin pagar flete, devolviendo los conocimientos que se hubieran firmado y pagando los gastos de carga y descarga.

Sin embargo, si la nave estuviera ya cargada en más de las tres cuartas partes de su cabida, el capitán está en la obligación de salir en la primera ocasión favorable, si lo exige la mayoría de los cargadores, ocho días después de la intimación al efecto, sin que ninguno de los cargadores pueda retirar su carga.

Artículo 701° Si una nave fuere detenida a la salida, durante el viaje o en el lugar de la descarga, por hecho o negligencia del fletador o de algún cargador, el fletador o cargador serán responsables para con el fletante, el capitán y los otros cargadores, de los daños y perjuicios a los que queden afectas las mercancías cargadas.

Artículo 702° Si la nave fuere detenida en el acto de la salida, durante el viaje o en el puerto de su descarga, por culpa, del capitán, éste será responsable para con el fletador y cargadores de los daños y perjuicios que sufran.

Artículo 703° En e los casos de los dos artículos precedentes, los daños y perjuicios serán fijados por expertos.

Artículo 704° Si el fletador o cargador, sin consentimiento ni conocimiento del capitán, pusiere a bordo efectos de salida o de entrada prohibidas, o si causare por algún otro hecho ilícito perjuicios a la nave, al capitán o a otros interesados, deberá indemnizarlos; y aún en el caso de que sus efectos fueren confiscados, deberá pagar el flete íntegro y la avería gruesa.

Artículo 705° Si el capitán tuviere que hacer reparar la nave durante el viaje, el fletante y el cargador deberán esperar que la nave esté reparada, o sacar sus efectos pagando el flete, los gastos de Descarga y de estiba y la avería gruesa, debiendo restituir los conocimientos. Si alguno de éstos hubiese sido despachado ya, el desembarque de los efectos sólo podrá tener lugar por disposición de un Tribunal competente, y bajo fianza que dé el fletador o cargador por las consecuencias que tengan los conocimientos despachados.

Si la nave fuere fletada por mes, no deberá pagar flete durante la reparación, ni aumento de flete, si la nave fuere fletada por viaje.

Artículo 706° Si la nave no pudiere ser reparada, el capitán deberá fletar por su cuenta una o varias naves para transportar las mercancías al lugar de su destino, sin poder exigir aumento de flete. Si el capitán no pudiere conseguir naves para el transporte, deberá tomar todas las medidas necesarias para que no sufran deterioro las mercancías, y dar aviso a los fletadores o cargadores, para que ellos dispongan la traslación de las mercancías a su destino primitivo, u otra cosa que tengan por conveniente.

En el primer casó, los flotantes o cargadores pagarán el flete íntegro, y los gastos de transporte serán por cuenta del capitán, en el segundo caso, pagarán el flete proporcional hasta el punto donde fue interrumpido el viaje, y los gastos de ahí en adelante son de su cuenta.

Artículo 707° Será responsable el capitán de daños y perjuicios y pérdida el flete, si se le probara que la nave antes de salir del puerto no se hallaba en estado de navegar. La prueba es admisible no obstante las certificaciones y visita de salida.

Artículo 708° Se debe el flete de las mercancías de que el capitán se haya visto precisado a disponer para necesidades urgentes de la nave en los casos en que lo permita el Código si la nave llega buen puerto; y en proporción al camino hecho, si naufragare.

Artículo 709° Se debe el flete de las mercancías arrojadas al mar para salvar la nave; a reserva de la contribución como avería

Artículo 710° Si estuviera bloqueado el puerto a que la nave va el tinada, el capitán, si no tiene órdenes contrarias, debe conducir el cargamento a uno de los puertos vecinos de la misma nación a que le fuere posible y permitido abordar, y se debe pagar el flete,

Artículo 711° No se debe flete de las mercancías perdidas por naufragio o zaborda, o apresadas por enemigos o piratas, y si ha sido pagado anticipadamente debe restituirse, a menos que haya convención en contrario.

Artículo 712° Si la nave y las mercancías fueren rescatadas, o sí las mercancías fueren salvadas del naufragio, el flete deberá pagarse hasta el lugar del apresamiento o del naufragio; y si el capitán llevare las mercancías a su destino, recibirá íntegro el flete.

Artículo 713° Ningún flete será debido por las mercancías, parte del cargamento que fueren salvadas en el mar o en la costa sin cooperación del capitán, y que después fueren entregadas a los interesados

Artículo 714° Vencido el tiempo de la descarga fijado en el contrato o por disposición legal, el capitán tendrá el derecho de exigir del fletador o del consignatario la descarga de la nave y el pago del flete y de la avería,

Artículo 715° Si han transcurrido dos días de estadía y hay cuestión sobre la descarga, el capitán podrá, con autorización del Juez, descargar las mercancías y ponerlas en depósito en manos de un tercero, sin perjuicio del derecho del fletante sobre las mismas mercancías.

Artículo 716° El capitán no puede retener las mercancías a bordo de la nave por falta de pago del flete, de la avería gruesa o de gastos.

Puede exigir el depósito de las mercancías en manos, de terceros hasta el pago de lo que le corresponda; y si son efectos sujetos a deterioro, puede pedir la autorización judicial para su venta.

Si la avería gruesa no pudiere ser ajustada inmediatamente, podrá pedir la consignación judicial de una suena que fijará el Juez.

Artículo 717° El capitán tiene preferencia sobre, todos los demás acreedores por el flete, avería y gastos de las mercancías transportadas durante veinte días de su entrega, si no han pasado a manos de terceros.

Artículo 718° El capitán que entregare las mercancías sin hacerse pagar el flete, las averías y otros gastos, o sin tomar las precauciones que le acuerden las leyes vigentes en el lugar de la descarga, pierde su derecho contra el fletador o cargador, si éstos probaran haber tenido la suma correspondiente en poder de aquel que recibiera las mercancías o que no pueden obtener el reembolso por la quiebra de éste,

Artículo 719° Si el consignatario se negare a recibir las mercancías, el capitán puede, con autorización del Juez, hacer vender una parte, y en caso necesario, el todo, para el pago del flete de las averías y gastos, debiendo depositar judicialmente el exceso y sin perjuicio de sus derechos contra el fletador o el cargador por el déficit. Si la negativa del consignatario se fundare en averías u otra causa de que hubiere de responder el capitán, podrá éste ser obligado a dar fianza suficiente antes de pagársela el flete.

Artículo 720° Cuando el flete fuere asustado por número, medida o peso, el capitán tendrá derecho de exigir que las mercancías sean contadas, medidas o pesadas en el acto de la descarga.

Artículo 721° Si en el caso del artículo que precede, el capitán descargara las mercancías, sin contarlas, medirlas o pesarlas, el consignatario tendrá derecho de hacer constar su identidad, el número, la medida o el peso, aun con el testimonio de las personas que hubieren estado empleadas en la descarga.

Artículo 722° Si hubiere presunción de que las mercancías están averiadas o disminuidas, el capitán, el consignatario o cualquiera otra persona interesada pueden exigir que las mercancías sean examinadas judicialmente a bordo de la nave antes de la descarga.

Esta solicitud por parte del capitán en nada perjudica su defensa.

Artículo 723° Si las mercancías fueren entregadas mediante un recibo suelto o estampado en el conocimiento, en que se exprese que están averiadas o disminuidas, los consignatarios conservan el derecho de hacerlas examinar judicialmente, siempre que la solicitud se haga en las cuarenta y ocho horas después de la entrega.

Artículo 724° Si la avería o la disminución no fueren visibles exteriormente, la inspección judicial puede hacerse válidamente después de haber pasado las mercancías a manos del consignatario, siempre que se solicite en las setenta y dos horas después de la entrega, y que la identidad de las mercancías se compruebe según lo dispuesto en el artículo 721, o por otro medio legal.

Artículo 725° El cargador no puede abandonar por el flete las mercancías que han perdido parte de su valor, o que se han deteriorado por vicio propio o por caso Fortuito. Más si son vasijas que contengan vino, aceite, miel u otros líquidos, v éstos se han reducido a menos de la mitad, puede el cargador abandonar éstas por el flete, excepto que el capitán pruebe que la disminución previno de vicio propio de las vasijas o que estuvieron tapadas defectuosamente.

Artículo 726° El contrato de fletamento, queda resuelto de derecho, sin que ninguna de las partes pueda exigir flete ni indemnización, si ocurriera alguna de las circunstancias siguientes antes de la salida de la nave:

1. Si la salida de la nave fuere impedida por fuerza mayor.

2. Si hubiere prohibición de exportar del lugar de su salida, todos o parte de los efectos comprendidos en un mismo contrato de fletamento, o de importarlos en el de su destino.

3. Si hubiere interdicción de comercio con el país a que estuviere destinada la nave, o fuere bloquearlo el puerto de destino.

En estos casos, los gastos de carga y descarga son por cuenta del fletador; y del fletante los salarios o, gastos de tripulación.

Artículo 727° El contrato de fletamiento podrá resolverse a exigencia de una de las partes, si antes de principiarse el viaje sobreviene una guerra por la cual la nave y el cargamento, o cualquiera de ellos, dejen de ser considerados como propiedad neutral.

Si no estuvieron libres la nave ni el cargamento, ninguna de las partes puede exigir a la otra indemnización alguna; los gastos de la carga y de la descarga serán en este caso por cuenta del fletador. Si sólo el cargamento no estuviera libre, el fletador pagará al fletante todos los gastos necesarios para el equipo de la nave y para los sueldos, y manutención de la tripulación, hasta el día en que se exija la resolución; o si las mercancías ya estuvieron a bordo, hasta el día de la descarga.

Artículo 728° En los casos mencionados en los dos artículos anteriores, el capitán conserva los derechos que hubiere adquirido al pago de estadías, y por avería gruesa por daños sobrevenidos antes de la resolución del contrato.

Artículo 729° Si una nave fletada por varios destinos, después de haber terminado un viaje se hallare en el puerto de que otro viaje debería comenzar, se observarán las disposiciones siguientes, caso de sobrevenir una guerra antes de principiarse el viaje nuevo:

1. Si no estuvieron libres ni la nave ni la carga, la nave deberá permanecer en el puerto hasta la paz; o hasta que pueda salir con un convoy, o de otra manera segura; o hasta que el capitán reciba órdenes del propietario y de los cargadores, Si la nave estuviera cargada, el capitán podrá depositar las mercancías en almacenes o en otros lugares seguros, hasta que se pueda continuar el viaje, o hasta que se tomen otras medidas.

Los sueldos y la manutención de la tripulación, los alquileres de almacenes y los gastos ocasionados por el retardo, se pagarán como avería gruesa.

Si la nave no estuviera cargada aún, las dos terceras partes de los gastos serán por cuenta del fletador.

2. Si la nave sola no estuviera libre, el contrato será resuelto, si lo exige el fletador, por lo que resta del viaje. Si la nave estuviere cargada, el fletante pagará los gastos de carga y descarga.

En este caso sólo podrá exigir el flete por el viaje hecho, las estadías y la avería gruesa.

3. Si al contrario, la nave estuviera libre, y no lo estuviera el cargamento y el fletador no quisiere cargar la nave, podrá salir sin carga y completar su viaje, con derecho a exigir la totalidad del flete, terminado que sea el viaje.

Por lo que respecta a avería y gastos de carga del nuevo cargamento, y del flete que resulte de éste, se observará lo dispuesto en los artículos 689 y 690.

Artículo 730° Cuando una nave es fletada en lastre para otra plaza donde debe recibir la carga para un viaje, queda resuelto el contrato si, habiendo llegado la nave al lugar de su carga, sobreviene una guerra que le impida seguir el viaje, sin que haya lugar a indemnización por ninguna de las partes, si el impedimento proviene de la nave sola, o de ella y del cargamento; pero si proviniere del cargamento, solo el fletador deberá pagar la mitad del flete convenido.

Artículo 731° Si por sobrevenir una interdicción de comercio con el país a que se dirija la nave, o por riesgo de enemigos o piratas, se viera el capitán precisado a regresar con la carga, se le deberá solo el flete de la ida, aunque el contrato haya sido por ida y vuelta.

Artículo 732° Subsiste el fletamento cuando sólo ocurran accidentes de fuerza mayor que impidan por poco tiempo la salida de la nave, o cuando acontezcan durante el viaje, sin culpa del capitán; sin lugar en tales casos, a indemnización o aumento de, flete; y si la nave estuviera fletada por mes, no se contará el tiempo de la detención. Durante la detención de la nave, puede el fletador descargar las mercancías a su costa, a condición de volverlas a cargar oportunamente.

Sección II Del Conocimiento

Artículo 733° Las disposiciones contenidas en esta Sección, son aplicables a los fletamentos parciales.

Artículo 734° El cargador y el capitán que recibe la carga se darán mutuamente un conocimiento que expresará:

  • La fecha.
  • El nombre y domicilio del capitán.
  • La clase, nacionalidad, nombre y toneladas de la nave.
  • El nombre del cargador y del consignatario.
  • El lugar de la carga y el de su destino.
  • La naturaleza y cantidad de los objetos que se han de transportar, y sus marcas y números.
  • El flete convenido.
  • El conocimiento puede ser a orden, al portador o a favor de persona determinada.

Artículo 735° Del, conocimiento se harán los ejemplares que exija el cargador, debiendo ser cuatro por lo menos. Cada ejemplar será firmado por el capitán y por el cargador, y deberá expresar el número total de ejemplares que se firmen. Uno de los ejemplares lo tomará el capitán.

Artículo 736° Dentro de veinticuatro horas después de terminada la carga, deben firmarse los conocimientos y devolverse al capitán sus recibos provisionales.

Artículo 737° Si el capitán no recibiera los efectos contados, pesados o medidos, podrá indicar en el Conocimiento que ignora su especie, número, peso o medida.

Artículo 738° Si el capitán probare que su nave no podía contener la cantidad de efectos mencionados en el conocimiento, esta prueba hará fe contra el cargador, pero el capitán deberá indemnizar a aquellos que sobre la fe de los conocimientos hubieren pagado al cargador o al portador del conocimiento más de lo que contenía el buque; sin perjuicio del recurso del capitán contra el cargador.

Artículo 739° Los conocimientos hechos según las disposiciones anteriores hacen fe entre las partes interesadas en el cargamento, y entre ellas y los aseguradores.

Artículo 740° Si diferentes individuos presentaran cada uno un conocimiento por los mismos defectos, el Tribunal decidirá a cuál de ellos debe hacerse la entrega provisional. Se prohibe al capitán descargar las mercancías, si supiere que dos o más individuos son portadores de un conocimiento por las mismas, sino después de autorizado por el Tribunal para depositarlas en un lugar que el mismo Tribunal designe.

Artículo 741° El consignatario debe dar recibo al capitán si lo exige, de las mercancías que entrega, constantes del conocimiento bajo pena de indemnización de perjuicios.

Sección III De Los Pasajeros

Artículo 742° El contrato de fletamento para el transporte de pasajeros a falta de convenios especiales, se regla por las siguientes disposiciones:

1. Si el pasajero no se traslada a bordo en tiempo oportuno, debe pagar al capitán el flete completo.

2. Si el viaje no se verifica por declaración de muerte del pasajero, de enfermedad o de otro caso fortuito o de fuerza mayor con relación a su persona, se debe la mitad de flete, deducción hecha de los gastos de alimentos por la duración probable del viaje, si ellos están comprendidos en el flete; salvo las disposiciones correspondientes de las leyes de marina.

3. Si el viaje no se verifica por hecho del capitán, el pasajero tiene derecho al pago de daños y perjuicios.

4. Si el viaje no se verifica por hecho fortuito o fuerza mayor, concerniente a la nave, se rescinde el contrato con restitución del flete que se haya anticipado, pero sin indemnización de ninguna de las dos partes.

Artículo 743° Cuando el viaje se interrumpe después de la partida de la nave:

1. Si el pasajero desembarca voluntariamente en un puerto, debe pagar el flete íntegro.

2. Si el capitán rehusa continuar el viaje o es causa del desembarco del pasajero en algún puerto, debe pagar daños y perjuicios.

3. Si el viaje se interrumpe por caso fortuito o fuerza mayor respecto de la nave o de la persona del pasajero, el flete se debe en proporción de la ruta recorrida.

Ningún flete se debe por los herederos del pasajero muerto o náufrago; pero el flete anticipado no se devuelve.

Artículo 744° En caso de retardo de la salida de la nave, el pasajero tiene derecho a alojamiento y a ser alimentado a bordo durante el retardo, si el alimento está incluido en el flete: y además al pago de daños y perjuicios, si el retardo no es el resultado de caso fortuito o de fuerza mayor.

Si el retardo excede de diez días, el pasajero puede rescindir el contrato, y en tal caso debe restituírsele el flete entero.

Si el retardo es causado por mal tiempo, la disolución del con trato, por parte del pasajero, no tiene lugar sino con la pérdida de un tercio del flete.

La circunstancia de mal tiempo debe ser reconocida y declarada por el capitán del puerto.

Artículo 745° La nave fletada exclusivamente para el transporte de pasajeros, debe conducirlos directamente, sea cual fuere el número, al puerto de su destino, haciendo las escalas anunciadas antes del contrato del fletamento o aquellas que son de uso corriente.

Si la nave se desvía de la ruta y hace estaciones por voluntad o hecho del capitán, los pasajeros continúan recibiendo alojamiento y alimento, a expensas de la nave; y tienen derecho al pago de daños e intereses, con facultad de resolver el contrato.

Si la nave, a más de los pasajeros, lleva cargamento de mercancías u otros objetos, el capitán tiene la facultad de hacer durante el viaje las arribadas necesarias para la descarga.

Artículo 746° En caso de retardo durante el viaje, causado por detención ordenada por una potencia o por necesidad de reparar la nave:

1. El pasajero si no quisiere esperar el fin de la detención o de la reparación, puede rescindir el contrato pagando el flete en proporción del camino andado.

2. Si prefiere esperar la continuación de la navegación, no debe ningún aumento de flete; pero debe alimentarse a su costa durante el tiempo de la detención o de la reparación.

Artículo 747° La alimentación de pasajeros durante el viaje se presume comprendida en el flete; si es excluida de él, el capitán está obligado a suministrarla durante el viaje, mediante un precio justo, al pasajero que tenga necesidad de ella.

En los viajes de larga travesía, en los vapores u otras naves que toquen en los puertos venezolanos, los pasajeros que llegan al puerto de su destino tienen derecho a permanecer a bordo y a ser alimentados durante cuarenta y ocho horas después de la llegada de la nave salvo el caso de que ésta deba partir inmediatamente.

Artículo 748° Si la nave ha sido fletada en totalidad o en parte para el transporte de pasajeros, aunque el número no sea indicado los derechos de ambos contratantes se rigen por las disposiciones generales del contrato de fletamento, en cuanto no sean incompatibles con el objeto del contrato.

A las costas pertenecientes a los pasajeros que van a bordo se aplican las disposiciones relativas al contrato de fletamento, sin que por ello se deba ningún flete Particular si no ha sido convenido

Título VI De Los Riesgos y Daños Del Transporte Marítimo

Sección I De las Averías

Artículo 749° Son averías:

Todo gasto extraordinario hecho para la conservación de la nave, de las mercancías o de ambas; y todo daño que sufra la nave desde su salida hasta su arribo, o las mercancías desde su embarque, hasta su descarga en el puerto de su consignación.

No habiendo convención en contrario, se observarán en los casos de averías las disposiciones de los artículos siguientes:

Artículo 750° Las averías son de dos clases: gruesas o comunes, y simples o particulares.

Artículo 751° Son averías gruesas o comunes todos los daños que en virtud de deliberaciones motivadas, se causan antes o después de emprendido el viaje a la nave y su carga conjunta o separadamente, pero en beneficio común para salvarlas de un riesgo de mar; los daños supervivientes por consecuencia del sacrificio; y los gastos originados por causas imprevistas, hechos en beneficio común en las épocas y formas expresadas, como:

1. Los valores que se entreguen por vía de composición para rescatar la nave y el cargamento.

2. Las cosas que se arrojen al mar para aligerar la nave, ya pertenezcan al cargamento, ya a la nave, ya a la tripulación.

3. Los cables, mástiles, áncoras y demás cosas que se corten, arrojen al mar o abandonen para salvar la nave.

4. El daño que sufra la nave o el cargamento por causa de las operaciones efectuadas para salvar la nave o el cargamento.

5. Los gastos de alijo para hacer entrar la nave en algún puerto o río, por tempestad o persecución de enemigos; y la pérdida o el daño que sufran las mercancías por causa de alijo.

6. Los gastos efectuados para poner a flote la nave que se hubiere hecho encallar para evitar su apresamiento o su pérdida total.

7. Los daños ocasionados a la nave y a su cargamento en las operaciones destinadas a extinguir el fuego a bordo.

8. La curación y manutención de la gente de mar y pasajeros que fueren heridos defendiendo la nave, los salarios de la primera hasta su restablecimiento y la indemnización por mutilación cuando se acuerde.

9. Los salarios, manutención e indemnización por el rescate de los individuos de la tripulación que estando desempeñando servicios de la nave y su cargamento, fueron presos o detenidos por el enemigo o por piratas.

10. Los salarios y manutención de la tripulación durante el tiempo en que la nave, después de principiado el viaje, fuere detenida por una potencia extranjera, o por causa de una guerra que sobrevenga mientras la nave y el cargamento no queden libres de sus obligaciones recíprocas.

11. Los mismos salarios y alimentos durante el tiempo en que la nave esté obligada a quedar en un punto de arribada para reparar los daños que deliberadamente hubiese sufrido en provecho común de todos los interesados.

12. El menoscabo que resultara en el valor de las mercancías que en una arribada forzosa haya sido necesario vender a precios bajos para reparar el buque del daño recibido por cualquier accidente que pertenezca a la clase de avería gruesa,

13. Los derechos de prácticos y otros gastos de entrada y de salida, pagados en un puerto de arribada forzosa por causa que deba considerarse como avería gruesa.

14. Los alquileres de los almacenes y depósitos en que se depositen las mercancías que no pueden quedar a bordo durante la reparación de daños considerados como avería gruesa.

15. Los gastos de una cuarentena ordinaria no prevista al hacerse el fletamento, mientras que la nave y el cargamento estén sometidos a ella, comprendidos los salarios y alimentos de la tripulación.

Artículo 752° Averías simples o particulares son todos los daños y menoscabos que no se hicieren deliberadamente en bien común de la nave y el cargamento; y todos los gastos hechos en beneficio de la nave o, del cargamento, separadamente, como:

1. El daño que sufren las mercancías por vicio propio, por tempestad, apresamiento, naufragio, encalladura.

2. Los gastos hechos por salvarla.

3. La pérdida de cables, áncoras, velas, mástiles o cordajes, causada por tempestad u otro accidente de mar.

4. Los gastos de las arribadas ocasionados por la pérdida fortuita de estos objetos o por la necesidad de vituallas o por la reparación de alguna vía de agua.

Artículo 753° Si por bajos o bancos de arena conocidos, la nave no pudiere darse a la vela con el cargamento entero de, lugar de su salida ni llegar al de su destino sin descargar una parte en lanchas para alijar el buque, los gastos ocasionados en esa operación no se considerarán averías, Estos gastos son de cuenta de la nave, si el contrato de fletamento o los conocimientos no estipulan lo contrario.

Artículo 754° Las disposiciones contenidas en los artículos precedentes para la calificación de las averías gruesas o particulares, son igualmente aplicables a esas lanchas y a los objetos, cargados en ellas.

Artículo 755° Si durante el trayecto sufrieren estas lanchas, o las mercancías a su bordo, daños o pérdidas reputados averías gruesas, las embarcaciones sufren una tercera parte de ellas, y la mercancía, las dos terceras partes restantes; y estas serán repartidas como avería gruesa sobre la nave principal, sobre el flete y sobre el cargamento entero.

Artículo 756° Recíprocamente, y hasta que las mercancías cargadas en lanchas estén descargadas en el lugar de su destino, continúan en comunidad con la nave principal y el resto del cargamento, y contribuyen a las averías gruesas que sufren éstas.

Artículo 757° No se consideran averías comunes, aunque sean hechas voluntariamente y después de deliberación motivada en bien de la nave, los daños sufridos o los gastos causados por los vicios interiores de la nave, por su innavegabilidad o por falta o negligencia del capitán o de la tripulación.

Artículo 758º Los gastos de prácticos, remolque y de puerto no son averías, sino simples gastos a cargo de la nave.

Artículo 759° Ninguna demanda es admisible por avería, si ésta no excede de una centésima parte del valor reunido de la nave y del cargamento, en la gruesa; y en la simple de la cosa dañada

Sección II De La Echazón

Artículo 760° Si el capitán, para salvar la nave en caso de tempestad o persecución del enemigo, se creyere obligado a arrojar efectos del cargamento, a romper parte de la nave para facilitar la echazón, o portar mástiles o a abandonar las áncoras. Deliberará previamente, tomando el perecer de los principales individuos de la tripulación y de los interesados en la carga que estén presentes.

Si hubiere diversidad de dictámenes, se seguirá el del capitán y de los principales de la tripulación.

Artículo 761° A juicio del capitán, aconsejado con los principales de la tripulación, se procurará que, las cosas menos necesarias, más pesadas y de menos precio sean arrojadas primero; y enseguida las que se encuentren en el primer puente.

Artículo 762° El capitán, tan pronto como sea posible, sentará en el registro de la nave la diligencia de deliberación

Dicha diligencia contendrá:

Los motivos de la deliberación.

La relación de las cosas arrojadas y dañadas, con las especificaciones posibles, las firmas de los deliberantes o los motivos de su negativa a firmar.

Artículo 763° En el primer puerto a que llegue la nave, el capitán deberá, dentro de veinticuatro horas, presentar al Juez de comercio, y, en defecto de éste, a otro del lugar, una copia de dicha diligencia, bajo juramento de ser verdaderos los hechos que expresa, Si la llegada fuere a puerto extranjero, se harán la presentación de la copia y el juramento ante el Cónsul venezolano, y en su defecto, ante un magistrado del lugar.

SECCIÓN III De la Contribución por Avería Gruesa

Artículo 764° Contribuirán en común a la avería gruesa, sueldo a Abra, las mercancías salvadas y las perdidas por echazón u otras medidas de salvamento v la mitad de la nave y de su flete.

La contribución se arreglará al valor que dichas cosas tuvieron en el lugar de la descarga, deducidos antes los gastos de salvamento.

Artículo 765° Los salarios de la gente de mar no están sujetos a contribución.

Artículo 766° Es obligación del capitán solicitar en el lugar de la descarga, y ante la autoridad indicada en el artículo 763, el reconocimiento y justiprecio por peritos que se nombrarán de oficio, de los daños y pérdidas que constituyan la avería gruesa.

Artículo 767° Las mercancías arrojadas se estimarán por el precio corriente en el lugar de la descarga, y según la calidad que se probare por los conocimientos y facturas, si las hay.

Artículo 768° Si las mercancías resultaron de un valor inferior al que expresa el conocimiento, contribuirán según su estimación, si se han salvado; y si se han perdido o averiado, se pagarán según la calidad designada en el conocimiento.

Si las mercancías resultaron de calidad inferior a la que indica el conocimiento, contribuirán según la calidad indicada en el conocimiento, si se han salvado; y si se han perdido o averiado, según su estimación.

Artículo 769° La repartición proporcional que harán los peritos de las pérdidas y daños comunes se llevará a efecto después de aprobada por el Juez o el Cónsul, en sus respectivos casos.

Artículo 770° No contribuirán a la avería gruesa las municiones de guerra y de boca de la nave, ni el equipaje del capitán y demás individuos de la tripulación; pero el valor de estas mismas cosas si se perdieron por la echazón, se pagará por contribución.

Artículo 771° Los efectos que no consisten de conocimiento o declaración del capitán, no serán pagados si fueren echados, y contribuirán si se salvaron.

Artículo 772° Los efectos cargados sobre la cubierta de la nave no serán paganos si se arrojan o dañan, y contribuirán si se salvan. Esta disposición no comprende el comercio de cabotaje.

Artículo 773° Las mercancías que no estén aún embarcadas en la nave principal, ni en los botes o canoas que las deban llevar a bordo, no contribuyen a las pérdidas que sufra la nave que las deba transportar.

Artículo 774° Sí la nave se perdiere a pesar de la echazón de una parte del cargamento, o de otros hechos ejecutados para Salvarla, cesa la obligación de contribuir a la avería gruesa; y los daños y pérdidas ocurridos se estimarán corno avería simple a cargo de los interesados en los efectos que los hubieren sufrido.

Artículo 775° Cuando después de haberse salvado la nave del riesgo que dio lugar a la avería gruesa, pereciere por otro accidente en el progreso de su viaje, contribuirán a la avería gruesa los efectos salvados del primer riesgo que se hubieren conservado después de perdida la nave, según el valor que tengan, atendido a su estado, y con deducción de los gastos hechos para salvarlos.

Artículo 776° Los efectos arrojados no contribuyen al pago de los daños acaecidos después de su echazón a las mercancías salvadas,

Artículo 777° En todos los casos sobredichos, el capitán y la tripulación tienen privilegio sobre las mercancías o su precio por lo que les toque en la contribución.

Sección IV Del Abordaje

Artículo 778° En el caso del abordaje, si fuere fortuito o causado por el hecho de los dos capitanes o de las dos tripulaciones, cada nave soportará el daño que hubiere sufrido; si fuere causado por culpa de uno de los capitanes; éste pagará todos los daños; si no constare que ha sido fortuito, ni cuál de los capitanes ha sido culpable, cada una de las naves pagará la mitad de las reparaciones que fueren necesarias, a juicio de expertos.

Artículo 779° El abordaje se presume fortuito; pero se reputará culpable de parte del capitán de la nave que se encuentre en alguno de los casos siguientes:

1. Si la nave estuviera mal fondeada por inobservancia de los reglamentos y usos del puerto; o si tuviere sus anclas sin las boyas necesarias, a menos que pruebe que las perdió sin culpa suya y que no ha podido reemplazarlas; o si navegare sin las luces que exigen los reglamentos generales de navegación en sus debidos puestos, según sea la nave de vapor o de vela; o sí navegare contra las leyes establecidas en dichos reglamentos.

2. Si la nave zarpare de noche sin haberse puesto previamente en franquía; o navegare a toda vela, a inmediación de otra que estuviera fondeada o a la capa.

3. Si a la entrada de un puerto la nave tratare de tomar la delantera a otra que la precede, o si a la salida no cediere el paso a la nave que entrare al puerto.

4. Si navegando con viento en popa en una dirección tal que pueda encontrarse con otra en un punto de intersección, no tomare las precauciones necesarias para evitar el abordaje.

5. Si la nave, cualquiera que sea el punto donde se encuentre, no tuviere farol con luz, siendo de noche.

Artículo 780° Si la nave pereciere después del abordaje en el viaje que deba hacer para llegar a un puerto de arribada para su reparación, se presume que la pérdida fue causada por el abordaje.

Artículo 781° Si una nave a la vela causare daños sin culpa del capitán o de la tripulación a otra nave anclada en lugar conveniente, aquélla pagará la mitad del daño de ésta, sin comprender el suyo propio.

Estos daños se repartirán como avería gruesa sobre la nave y la carga.

No habrá lugar al pago de daños si el capitán de la nave anclada hubiera podido evitar el abordaje, o disminuir sus consecuencias, soltando sus cables y cortando sus amarras, siempre que hubiera podido hacerlo sin peligro; y si no lo hizo, a pesar de haber sido oportunamente requerido por la otra nave.

Artículo 782° Si una nave garreando fuere sobre los cables de otra anclada cerca de ella, y los cortase, de modo que ésta perdiese sus anclas y que por este suceso sufriere daño y naufragase, la primera deberá indemnizar todo el daño que sufriere la otra y su cargamento.

Artículo 783° Si una nave anclada o amarrada en un puerto, sin soltarse y por la impetuosidad de las olas, o por una tempestad u otra fuerza mayor, causare daño a otras naves que se encuentren cerca de ella, éstos serán sufridos por las naves perjudicadas como avería particular.

Artículo 784° Si una nave se hallare sobre un bajo y no pudiere retirarse, su capitán, en caso de peligro, tiene el derecho de exigir que otra nave que le quede cerca, leve sus anclas o corte sus amarras para dar paso a aquélla, siempre que la otra pueda hacerlo sin riesgo; y debiendo la nave en peligro pagar los perjuicios que sufra la otra.

El capitán de la nave vecina que rehusare satisfacer la exigencia, o no lo hiciere, por negligencia, será responsable de los daños que resulten de ello.

Título VII Del Contrato A La Gruesa o Préstamo A Riesgo Marítimo

Artículo 785° En el contrato a la gruesa, uno de los contratantes presta a los otros una cantidad de dinero u otra cosa apreciable en dinero sobre, objetos expuestos a riesgo marítimo, a condición e si perecen o se deterioran por accidente de mar, el que ha dado el no puede cobrarlo sino hasta concurrencia de lo que los valgan; pero si llegan felizmente a su destino, el que ha tomado la suma será obligado a pagarla con una prima o utilidad convenida.

Artículo 786° El contrato a la gruesa debe hacerse por documento público o privado; en este caso debe registrarse en la Oficina de Registro dentro de ocho días de su feché, o depositarte en la aduana donde se despacha la nave un duplicado de él, dentro del mismo término, so pena de perder el dador el privilegio.

En país extranjero se hará el contrato según la costumbre del lugar, observándose lo dispuesto en el Artículo 645, y si se hiciere por documento privado, se depositará un duplicado en el Consulado venezolano, y a falta de éste, en la aduana del lugar, o en un comerciante de responsabilidad.

Los contratos a la gruesa, hechos verbalmente, son ineficaces en juicio, y no se admitirá prueba sobre ellos.

Artículo 787° El contrato a la gruesa debe contener: El lugar y la fecha del contrato. Los nombres, apellidos y domicilio del dador y del tomador. El capital prestado.

La prima convenida.

Los efectos que se afectan al préstamo.

La clase, nombre y matrícula de la nave, El nombre, apellido y domicilio del capitán.

El viaje por el cual se corre el riesgo o por qué tiempo. El tiempo del reembolso.

Si no se fijare ese tiempo, se consideraré como tal el momento en que dejó de existir el riesgo.

Artículo 788° El contrato a la gruesa puede hacerse a la orden, y en este caso puede traspasarse por endoso, sucediendo el endosatario en todos los derechos y riesgos al endosante; pero la garantía del pago no se extiende al provecho marítimo, sino a los intereses corrientes, salvo convención en contrario.

Artículo 789° Los Préstamos a la gruesa pueden constituirse conjunta o separadamente, sobre todo o parte:

Del casco y quilla de la nave.

De las velas y aparejos. Del armamento y vitualla.

Del cargamento.

Los créditos provenientes de estos préstamos tienen privilegio sobre los objetos respectivamente designados, en proporción de la cuota afecta al préstamo.

El privilegio del préstamo sobre casco y quilla comprende también los fletes devengados,

Artículo 790° A solicitud del dador puede declararse nulo el contrato a la gruesa hecho sobre objetos de menos valor que la suma prestada, si se probare fraude por parte del tomador.

Si no hubiere fraude, el contrato será válido hasta por el valor de las cosas afectas al préstamo, según la estimación hecha o convenida entre las partes. El dador será reembolsado del exceso con los intereses corrientes en la plaza.

Artículo 791° Se prohibe el préstamo a la gruesa sobre fletes no cargados o utilidades esperadas. En este caso el dador tendrá derecho sólo a la devolución del capital, sin intereses.

Artículo 792° Ningún préstamo a la gruesa puede hacerse a la gente de mar sobre su salario de utilidades. Sin embargo, si el préstamo se hace, el dador sólo tiene derecho al reembolso del capital sin ningún interés.

Artículo 793° En el lugar donde more el dueño de la nave no puede el capitán sin su consentimiento, manifestado de una manera auténtica, o por intervención en el acto, tomar prestado a la gruesa; y si lo hace, sólo es válido el contrato respecto de la parte que el capitán tenga en la nave o en el flete. Queda salvo el caso expresado en el artículo 644.

Artículo 794° Las cantidades tomadas a la gruesa para el último viaje se pagan con preferencia a las prestadas para algún viaje anterior, aunque se declare dejar éstas por continuación o renovación.

Los préstamos hechos durante el viaje se prefieren a los que se hayan hecho antes de la salida de la nave, y entre aquéllos, se gradúa la prelación por el orden inverso al de las fechas, pero o préstamos hechos durante la permanencia en un puerto concurren con la misma preferencia.

Artículo 795° Si las mercancías embarcadas en la nave designada en el contrato fueren transbordadas a otra, no perjudican al dador los daños sufridos en ésta por riesgos marítimos; a menos que se pruebe que el cambio se hizo por fuerza mayor.

Artículo 796° Los préstamos sobre mercancías, hechos antes de principiarse el viaje, deben ser anotados en los conocimientos, con indicación de la persona a quien el capitán debe comunicar la llegada a su destino. En caso contrario, el consignatario de las mercancías tendrá preferencia sobre el portador del contrato a la gruesa, si hubiere aceptado letras de cambio o avanzado dinero sobre el conocimiento.

El capitán que ignore a quién debe participar la llegada al puerto de su destino, podrá descargar las mercancías sin quedar responsable al portador del contrato a la gruesa.

Artículo 797° El capitán que de mala fe descargara las mercancías afectas a un préstamo a la gruesa, con perjuicio del dador, queda personalmente responsable hacia éste

Artículo 798° A falta de convenio expreso, se entiende que los riesgos respecto de la nave, sus aparejos, armamentos, vituallas y fletes, corren desde que ella se hace a la vela hasta que da fondo, en el lugar de su destino; respecto de las mercancías, desde que carguen en la nave o en las embarcaciones que han de llevarlas a ella; o desde la fecha del contrato, si el préstamo se hiciere, durante el viaje, estando ellas a bordo. El riesgo termina, en los dos últimos casos, cuando las mercancías estén descargadas o de hieran estarlo.

Artículo 799° Si después de celebrado un contrato a la gruesa no tuviere lugar el viaje para el cual se hizo, el dador cobrará con privilegio su capital y los intereses legales; pero si ya hubiere principiado el viaje, tendrá derecho a la prima.

Artículo 800° El tomador es responsable personalmente por el capitán y la prima, si por hecho o consentimiento suyo cambia destino la nave; si la nave o las mercancías afectas se deterioran, disminuyen o perecen por vicio propio de la cosa o por hechos negligencia del mismo tomador.

Artículo 801° Se extingue el crédito por la pérdida total de los Objetos sobre que fue contraído el préstamo a la gruesa, si esta pérdida acontece por caso fortuito en el tiempo y lugar de los riesgos.

Artículo 802° En los préstamos a la gruesa sobre mercancías, no se libra el tomador de responsabilidad por la pérdida de la nave y del cargamento si no justifica que en ella estaban por su cuenta los efectos declarados como objeto del, préstamo.

Cuando la pérdida no es total, el pago de la cantidad prestada a la gruesa y sus intereses se reduce a la parte salvada de las cosas afectas al préstamo, deducirlos los gastos de salvamento.

Artículo 803° Si el préstamo se hubiere hecho sobre parte de los objetos, el tomador participará también de los objetos salvados en proporción a la parte libre de la obligación del préstamo.

Artículo 804° Los dadores a la gruesa contribuirán a las averías comunes en descargo de los tomadores; y cuando no haya convenio en contrario, también a la simple.

Artículo 805º Si hay contrato a la gruesa y de seguro sobre una misma nave o un mismo cargamento, el producto de los efectos salvados se dividirá entre el dador a la gruesa, sólo por su capital, y el asegurador por las sumas aseguradas, sueldo a libra de su interés respectivo; sin perjuicio de los privilegios establecidos en el artículo 615.

Título VIII Del Seguro Marítimo

Artículo 806° Las disposiciones que contienen los artículos 548 y siguientes hasta el 572, inclusive, son aplicables a los seguros marítimos, salvo los casos exceptuados en el presente Título.

Artículo 807° Pueden ser objeto del seguro marítimo:

1. El casco y quilla de la nave armada o desarmada con carga o sin ella, sea que caté fondeada en el puerto de su matricula o en el de su armamento. Sea que vaya navegando sola en convoy o en conserva:

2. Los aparejos de la nave.

3. El armamento.

4. Las vituallas.

5. El costo del seguro. 6. Las cantidades dadas a la gruesa.

7. La vida y la libertad de hombres de mar y pasajeros.

8. Las mercancías cargadas, y en general, todas las cosas de valor estimable en dinero, expuestas a riesgo de pérdida o deterioro por accidente en la navegación.

Fuera de las cosas expresadas en el artículo 552, no pueden ser asegurados:

1. Los sueldos del capitán y tripulación.

2. El flete no adquirido de cargamento existente a bordo.

3. Las cantidades tomadas a la gruesa.

4. Los premios de los préstamos marítimos.

5. Las cosas pertenecientes a súbditos de nación enemiga.

6. La nave ocupada habitualmente en el contrabando, ni el daño que le sobrevenga por haberlo hecho.

Artículo 809° El seguro del cargamento, sin otra designación, comprende todas las mercancías embarcadas, fuera del oro o plata amonedados, las barras de estos mismos metales, las municiones de guerra, los diamantes, perlas y demás objetos preciosos.

Los objetos exceptuados en el inciso anterior serán necesariamente especificados en la póliza.

Si el seguro fuere hecho por viaje redondo, comprende también las mercaderías cargadas en el puerto de destino y en los de escala de la travesía de vuelta.

Artículo 810° La nave puede ser asegurada por todo el valor del casco y quilla, aparejos, armamentos y vituallas, deduciéndose previamente las cantidades tomadas a la gruesa.

El cargamento podrá también ser asegurado, previa la deducción expresada, por el íntegro valor que las mercaderías tengan en el puerto de la expedición, al tiempo de su embarque, incluso los gastos causados hasta ponerlas a bordo y la prima de seguro.

Artículo 811° El seguro puede versar conjunta o separadamente sobre el todo o parte de los objetos enunciados en el artículo 807 y celebrarse: En tiempo de paz o de guerra.

Antes de principiarse el viaje o hallándose éste pendiente. Por el Viaje de ida y, vuelta o por uno solo de ellos.

Por toda la duración del viaje o por un tiempo limitado.

Por todos los riesgos de mar o solamente por algunos de ellos.

Artículo 812° Por el hecho de la suscripción de la póliza se presume que los interesados han reconocido justa la estimación hecha en ella de la cosa asegurada; pero tanto el asegurado como el asegurador podrán reclamar contra ella de conformidad con los artículos 555 y 556.

Ni el asegurado ni el asegurador podrán ejercer ese derecho después de tener conocimiento del feliz arribo o de la pérdida o deterioro de los objetos asegurados, salvo el caso de fraude.

Artículo 813° En el caso del artículo 555, el valor de las mercaderías aseguradas se fijará por peritos, tomándose por base el precio que a ellas se asigne con arreglo a lo dispuesto en el aparte único del artículo 810.

Artículo 814° No determinándose en la póliza el valor de las cosas aseguradas y consistiendo éstas en los retornos de un país donde no se haga el comercio sino por trueques, la estimación se hará por el precio que tenían en el puerto de su expedición las mercaderías que se dieren en cambio, incluyendo en ellas todos los gastos posteriores.

Artículo 815° La estimación hecha en moneda extranjera se reducirá a moneda de la República, conforme al curso del cambio, en el día en que se hubiere firmado la póliza.

Artículo 816° En el seguro marítimo se entiende por riesgos de mar los que corren las cosas aseguradas por tempestad, naufragio, varamiento con rotura o sin ella, abordaje fortuito, cambio forzado de ruta, de viaje o de nave, echazón, fuego, apresamiento, saqueo, declaración de guerra, retención por orden de algún Gobierno, represalias y, generalmente, todos los casos fortuitos que ocurran en el mar, salvo lo exceptuado literalmente en la póliza

Artículo 817° No fijándose en la póliza el principio y fin de los riesgos, se entiende que éstos principian y concluyen para los asegurados en las épocas que determina el artículo 798.

En el seguro de sumas prestadas a la gruesa, los riesgos comienzan y acaban para los aseguradores desde el momento en que comienza y acaban para el dador, según la ley o la convención notificada a los aseguradores.

Artículo 818° Revocado o variado el viaje antes que las cosas aseguradas hayan principiado a correr los riesgos queda rescindido el seguro.

Artículo 819° Es de ningún valor el seguro contratado con posterioridad a la cesación de los riesgos, si al tiempo de firmar la póliza, el asegurado tuviere conocimiento de la pérdida de los objetos asegurados, o el asegurador de su feliz arribo.

Este conocimiento puede acreditarse por cualquiera de los medios probatorios que admite este Código.

Artículo 820° Las partes podrán estipular que la prima será aumentada en caso, de guerra, o disminuida sobreviniendo la paz. Omitiéndose la fijación de la cuota, ésta será fijada por peritos, habida consideración al aumento o disminución de los riesgos.

Artículo 821° El acortamiento voluntario del viaje sin variación de ruta no autoriza la reducción de la prima.

Artículo 822° Fuera de las enunciaciones que exige el Artículo 550, la póliza de seguro de la nave o de su cargamento deberá expresar:

1. El nombre, apellido y domicilio del capitán.

2. El nombre de la nave, su porte, pabellón, matrícula, armamento y tripulación; ya verse el seguro sobre la misma nave, ya sobre las mercaderías que constituyen su cargamento.

3. El lugar de la carga, el de la descarga y los puertos de escala.

4. El puerto de donde ha salido o debido salir la nave y el de su destino.

5. El lugar donde los riesgos principian a correr por cuenta del asegurador, con designación específica de los que fueren excluidos del seguro.

6. El viaje asegurado, con expresión de sí el seguro es por viaje redondo o sólo por el de ida o vuelta.

7. El tiempo, lugar y modo en que deba hacerse el pago de la pérdida, de los daños y de la prima.

8. La fecha y hora del contrato, aunque el viaje no esté principiado.

Artículo 823° La póliza de seguro de las cantidades dadas a la gruesa deberá enunciar:

1. El nombre del tomador, aún cuando éste sea el capitán.

2. El nombre y destino de la nave que debe hacer el viaje y del capitán que la mande,

3. Los riesgos que tome sobre sí el asegurador y los que hayan sido exceptuados por el dador.

4. Si las cantidades prestadas lo han sido en el lugar de la carga o en puerto de arribada forzosa.

Artículo 824° La póliza del seguro de vida se arreglará a lo dispuesto en el Artículo 581.

Artículo 825° Además de las enunciaciones contenidas en los números 1º, 2º y4º del artículo 822, la póliza de seguro de la libertad de los navegantes deberá expresar:

1. El nombre, apellido, edad y señales que identifiquen la persona asegurada.

2. La cantidad convenida por el rescate y los gastos de regreso a la República.

3. El nombre, apellido y domicilio de la persona encargada del rescate.

4. El término en que se ha de verificar el rescate y la indemnización que debe darse al asegurado, caso de no conseguirse.

Artículo 826° Los Cónsules venezolanos podrán autorizar las pólizas de los seguros que se celebren en las plazas de comercio de su residencia, si alguno de los contratantes fuere venezolano.

Artículo 827° Siendo varios los seguros sobre una misma cosa, los aseguradores firmarán la póliza simultánea o sucesivamente, expresando cada uno, en el último caso, la fecha y hora antes de su firma

Artículo 828° Una póliza puede comprender diferentes seguros en una misma nave.

Puede también comprender el de la nave y su cargamento; pero en este caso se expresarán distintamente las cantidades aseguradas sobre cada caso de estos objetos, so pena de nulidad del seguro.

Artículo 829° Ignorando el asegurado la especie de mercaderías que espera o la nave que debe transportarlas, podrá celebrar el seguro, en el primer caso, bajo el nombre genérico de “mercaderías”, y en el segundo con la cláusula en “una o más naves”, con tal que declare en la póliza que ignora la circunstancia respectiva, y exprese la fecha y firma de las órdenes o cartas de aviso que hubiere recibido.

Pero en el caso de siniestro, asegurado deberá probar 1 salida de la nave o naves del puerto de la carga, el embarque en ella de las mercaderías perdidas, el verdadero valor de éstas y la pérdida de la nave.

Artículo 830° El seguro contratado por un tiempo limitado se extingue por el mero transcurso del plazo convenido, aunque al vencimiento de éste se hallen todavía pendientes los riesgos.

Artículo 831° La determinación de la bofe omitida en la póliza se hará en perjuicio de la parte a quien favorezca la Omisión.

Artículo 832° El asegurador está obligado a indemnizar al asegurado las pérdidas y averías de los objetos asegurados, causados por accidentes de mar, y los gastos hechos para evitarlas o disminuirlas, siempre que aquéllas excedan del uno por ciento del valor del objeto perdido o averiado.

Artículo 833° No expresándose en la póliza el tiempo del pago de les como aseguradas, daños y gastos de la responsabilidad de los aseguradores éstos deberán verificarlo dentro de los diez días siguientes en que el asegurado les presente su cuenta debidamente documentada.

Artículo 834° Siempre que distintas personas aseguren el cargamento por partidas separadas, o por cuotas, sin expresar los objetos que abrace cada seguro, los aseguradores pagarán a prorrata la pérdida total o parcial que el cargamento sufra.

Artículo 835º La variación de rumbo o viaje, ocasionada por fuerza mayor para salvar la nave o su cargamento, no extingue la responsabilidad de los aseguradores.

Artículo 836° El cambio de la nave ejecutado por causa de innavegabilidad o fuerza mayor después de principiado el viaje, no liberta a los aseguradores de la responsabilidad que les impone el contrato, aunque la segunda nave sea de distinto porte o pabellón.

Pero si la innavegabilidad ocurriera antes de que la nave haya salido del puerto de la expedición, los aseguradores podrán continuar el moro o desistir de él, pagando las averías que hubiere sufrido el cargamento.

Artículo 837° La cláusula “libre de avería” exonera al asegurador del pago de toda avería gruesa o particular, a excepción de las que dan lugar al abandono de la cosa asegurada.

Artículo 838° Si en el seguro se designan diferentes embarcaciones para cargar las cosas aseguradas, el asegurado podrá distribuirlas a su arbitrio, o cargarlas en una sola sin que por esta causa haya alteración en la responsabilidad de los aseguradores.

Artículo 839° Pero si el cargamento que fuere asegurado con designación de la nave y fijación de la cantidad asegurada sobre cada una de ellas, fuere embarcado en menor número de naves que el señalado en la póliza, o en una sola de ellas, la responsabilidad de los aseguradores será reducida a la suma asegurada sobre la nave o naves que hubieren recibido el cargamento.

En este caso, el seguro de las cantidades aseguradas sobre las demás naves será ineficaz, y se abonará a los aseguradores la indemnización legal.

Artículo 840° La autorización para hacer escala confiere derecho al capitán para arribar, hacer una cuarentena, descargar, vender mercaderías por menor, y aún para formar un nuevo cargamento, corriendo siempre los riesgos por cuenta de los aseguradores.

Las mercaderías cargadas en un puerto de escala convenido subrogan para los efectos del seguro, a las descargadas en el mismo.

Artículo 841° Celebrado el seguro con la cláusula “libre de hostilidades”, el asegurador no responde de los daños y pérdidas causados por violencia, apresamiento, saqueo, piratería, orden de potencia extranjera, declaración de guerra y represalias aunque tales actos precedan a la declaración de guerra. El retardo o cambio de viaje de los objetos asegurados por causa de hostilidades hace cesar los efectos del seguro, sin perjuicio de la responsabilidad de los aseguradores por los daños o pérdidas ocurridos antes, de las hostilidades.

Artículo 842° Son responsables los aseguradores de los daños y pérdidas provenientes de algunas de las causas siguientes:

1. Cambio voluntario de ruta, de viaje o de nave, sin consentimiento de los aseguradores.

2. Separación voluntaria de un convoy, habiendo estipulación para navegar en, conserva.

3. Prolongación del viaje asegurado a un puerto más remoto que el designado en la póliza.

4. Mermas. Desperdicios y pérdidas procedentes de vicio propio de los objetos asegurados,

5. Deterioro del velamen y demás útiles de la nave causado por su uso ordinario

6. Dolo o culpa del capitán o de la tripulación, a menos de convención en contrario,

7. Hecho del asegurado o de cualquier otra persona extraña al contrato.

8. Gastos de remolque y demás que no constituyan avería.

9. Derechos de impuesto sobre la nave o su, cargamento.

En los casos de este artículo los aseguradores devengan la prima estipulada, siempre que los objetos asegurados hubieren principiado a correr los riesgos.

Artículo 843° Las cosas perdidas y las vendidas durante el viaje por hallarse averiadas serán pagadas por el asegurador, según el valor expresado en la póliza del seguro, o en su defecto al precio de factura, aumentado con los costos causados hasta ponerlas a bordo.

Si las mercaderías llegaren averiadas en todo o en parte al puerto de la descarga, se fijará por peritos el precio bruto que habrían tenido si hubieren llegado ilesas y el precio actual, también en bruto; y el asegurador pagará al asegurado la parte de la suma asegurada que sea proporcional con la pérdida sufrida.

El asegurador pagará, además, los costos de la experticia.

Artículo 844° Para averiguar y fijar el valor de los objetos asegurados, no podrá el asegurador en ningún caso obligar al asegurado a venderlos, salvo que se haya convenido otro cosa en la póliza.

Artículo 845° Si las mercaderías llegaren exteriormente averiadas o mermadas, el reconocimiento y estimación del daño se harán por peritos, antes de entregarlas al asegurado.

Pero si la avería no fuere visible al tiempo de la descarga, el reconocimiento y experticia pueden hacerse después que las mercaderías se hallen a disposición del asegurado, con tal que ambas diligencias sean practicadas dentro de setenta y dos horas, contadas desde la descarga, sin perjuicio de las demás pruebas que hagan los interesados.

Artículo 846° Siempre que la nave asegurada sufra avería por fortuna de mar el asegurador sólo pagará dos tercios del impuesto de las reparaciones, háyanse o no verificado; y esto en proporción de la parte asegurada con la que no está. El otro tercio quedará a cargo del asegurado, por el mayor valor que se presume que adquiere la nave mediante la reparación.

Artículo 847° Los costos de reparación serán justificados con las cuentas respectivas, y en su defecto, con la estimación de peritos.

Si no se hubiere verificado la reparación, el monto de su costo será también regulado por peritos para los efectos del artículo precedente.

Artículo 848° Probándose que las reparaciones han aumentado el valor de la nave en más de un tercio, el asegurador pagará todos los costos de aquéllas, previa deducción del mayor valor adquirido por las reparaciones.

Artículo 849° La deducción del tercio no tendrá lugar, si el asegurado prueba con un reconocimiento de peritos que las reparaciones no han aumentado el valor de la nave, sea porque ésta fuese nueva y el daño hubiere ocurrido en su primer viaje, sea porque la avería hubiese recaído en velas, anclas o en otros accesorios nuevos; pero aun en este caso, los aseguradores tendrán derecho a que se les rebaje el importe del demérito que hubieren sufrido los objetos indicados por su uso ordinario.

Artículo 850° Si los asegurados se encontraron en la obligación de pagar el daño causado por la filtración o licuefacción de las mercancías aseguradas, se deducirá del importe del daño el tanto por ciento que a juicio de peritos pierdan ordinariamente las mercancías de la misma especie.

Artículo 851° La restitución gratuita de la nave o del cargamento apresado en beneficio de los respectivos propietarios; y en tal caso los aseguradores no tendrán la obligación de pagar la cantidad asegurada.

Artículo 852° Si estando asegurada la carga de ida y vuelta, la nave no trajere mercaderías de retorno, o las traídas no llegaren a las dos terceras partes de las que aquélla podía transportar, los aseguradores sólo podrán exigir dos terceras partes de la prima correspondiente al viaje de regreso, a menos que en la póliza se hubiese estipulado otra cosa.

Artículo 853° Los aseguradores tienen derecho para exigir al comisionista, llegado el caso de un siniestro, la manifestación de la persona por cuya cuenta hubiere celebrado el seguro.

Hecha la manifestación, los aseguradores no podrán pagar la indemnización estipulada sino al mismo asegurado o portador legítimo de la póliza.

Artículo 854° Tienen asimismo derecho para rescindir el seguro siempre que la nave permanezca un año después de firmada la póliza, sin emprender el viaje asegurado.

Artículo 855° Los aseguradores tienen derecho a cobrar o retener un medio por ciento sobre la cantidad asegurada, en los casos siguientes:

1. Si la nulidad del seguro fuere declarada por alguna circunstancia inculpablemente ignorada de los aseguradores.

2. Si antes que la nave se haga a la vela, el viaje proyectado fuere revocado, aunque sea por hecho del asegurado; o si se emprende para un destino diverso del que señala la póliza.

3. Si la nave fuere detenida antes de principiarse el viaje por orden del Gobierno Nacional.

4. Si no cargaren las mercaderías designadas, o si éstas fueren transportadas en distinta nave, o por otro capitán que el contratado.

5. Si el seguro recayere sobre un objeto íntegramente afecto a un préstamo a la gruesa, ignorándolo el asegurador. 6. En los casos previstos en el artículo 554 y en él párrafo 2 del artículo 555 y los artículos 839 y 854.

Artículo 856° Para obtener la indemnización del siniestro, el asegurado debe justificar:

1. El viaje de la nave.

2. El embarque de los objetos asegurados.

3. El contrato de seguro.

4. La pérdida o deterioro de las cosas aseguradas.

La justificación se hará, según el caso, con el contrato de seguro, el conocimiento, los despachos de la aduana, la carta de aviso del cargador, la póliza del seguro, a copia del diario de navegación, la protesta del capitán y las declaraciones de los pasajeros y tripulación, sin perjuicio de los demás medios probatorios que admite este Código.

Los aseguradores pueden contradecir los hechos en que el asegurado apoye su reclamación, admitiéndosela toda clase de pruebas.

Artículo 857° En caso de pérdida o deterioro de las mercaderías que el capitán hubiere asegurado y cargado de su cuenta, o por comisión en la nave que gobierna, será obligado a probar, fuera de los hechos enunciados en el artículo precedente, la compra de las mercaderías con las facturas de los vendedores, y su embarque y transporte, con el conocimiento que deberá ser firmado por dos de los oficiales principales de la nave, y con los documentos de expedición por la aduana.

Esta obligación será extensiva a todo asegurado que navegue con sus propias mercaderías.

Artículo 858° El asegurado puede hacer abandono de las cosas aseguradas en los casos determinados por la ley y cobrar a los aseguradores las cantidades que hubieren asegurado sobre ellas.

El comisionista que contrata un seguro, está autorizado para hacer abandono, siendo portador legítimo de la póliza.

Artículo 859° El abandono tiene lugar, salvo estipulación en contrario:

1. En el caso de apresamiento.

2. En el de naufragio.

3. El de varamiento con rotura.

4. En el de innavegabilidad absoluta de la nave, por fortuna de mar; o relativa, por imposibilidad de repararla.

5. En el embargo o detención por el Gobierno Nacional, o una potencia extranjera.

6. En el de pérdida o deterioro material de los objetos asegurados que disminuyan su valor en las tres cuartas partes a lo menos de su totalidad.

7. En el de pérdida presunta de los mismos. 8. Todos los demás daños serán considerados como averías y deberán soportarse por la persona a quien correspondan según la ley o la convención.

Artículo 860° El abandono no puede ser condicional ni parcial. Caso que la nave o su carga no haya sido asegurada por todo su valor, el abandono no se extenderá sino hasta concurrencia de la suma asegurada, en proporción con el importe de la parte descubierta.

Si la nave y su carga fueren aseguradas separadamente, el asegurado podrá hacer abandono de uno de los seguros y no del otro, aunque ambos se hallen comprendidos en una misma póliza.

Artículo 861° El abandono de la nave comprende el precio del transporte de los pasajeros y el del flete de los efectos salvados, aunque hayan sido completamente pagados, sin perjuicio de los derechos que competan al prestador a la gruesa, a la tripulación por sus salarios, y a los acreedores que hubieren hecho anticipaciones para habilitar la nave o para los gastos causados durante el último viaje.

Artículo 862° En de apresamiento, el asegurado, o el capitán en su ausencia, puede proceder por sí al rescate de las cosas apresadas; pero ajustado el rescate, deberá hacer notificar el convenio en primera oportunidad a los aseguradores. Los aseguradores podrán aceptar o renunciar el convenio, intimando su resolución al asegurado o al capitán dentro de las veinticuatro horas siguientes a su notificación.

Aceptado el convenio, los aseguradores entregarán en el acto el monto del rescate, y los riesgos ulteriores del viaje continuarán por su cuenta, conforme a los términos de la póliza.

Desechándolo, pagarán la cantidad asegurada sin conservar derecho alguno sobre los objetos rescatados.

No manifestando su resolución en el término señalado, se entenderá que han repudiado el convenio.

Artículo 863° Si por la represa de la nave se reintegrara el asegurado en la propiedad de las cosas aseguradas, los perjuicios y gastos causados por el apresamiento, se reputarán averías y serán pagados por los aseguradores.

Artículo 864° Si por la represa pasaren los objetos asegurados a dominios de terceros, podrá el asegurado hacer uso del derecho de abandono.

Artículo 865° El simple varamiento no autoriza el abandono de la nave sino en el caso de que no pueda ser puesta a flote.

El varamiento con rotura parcial autoriza el abandono cuando tal accidente afecte las partes esenciales de la nave, facilite la entrada de las aguas y ocasione graves daños, aunque éstos no alcancen a las tres cuartas partes del valor de la nave.

Artículo 866° No podrá hacerse abandono por innavegabilidad cuando la nave pueda ser rehabilitada para continuar y acabar el viaje.

Verificada la rehabilitación los aseguradores responderán sólo de los gastos y averías causados. Se entiende que la nave no puede ser rehabilitada cuando el costo de reparación exceda de las tres cuartas partes de la suma asegurada.

La innavegabilidad será declarada por la autoridad competente.

Artículo 867° La inexistencia del acta de visita de la nave no priva al asegurado del derecho

de, probar que la innavegabilidad ha sido causada por fortuna de mar y no por vicio de construcción, deterioro o vetustez de la nave.

Artículo 868° Declarándose que la nave ha quedado innavegable, el propietario de la carga asegurada lo hará notificar a los aseguradores dentro de tres días, contados desde que dicha declaración llegue a su noticia.

Artículo 869° Los aseguradores y el asegurado, o en su ausencia el capitán, practicarán en caso de innavegabilidad, todas las diligencias posibles para fletar otra nave que conduzca las mercaderías al puerto de su destino.

Artículo 870° Verificándose el transporte en otra nave, los aseguradores correrán los riesgos del transbordo y los del viaje, hasta el lugar que designe la póliza y responderán además de las averías, gastos de descarga, almacenaje, reembarque, aumento e flete y gastos causados para salvar y transbordar las mercaderías.

Artículo 871° Recayendo el seguro sobre el casco y quilla de la nave, el Asegurado podrá hacer abandono de ellas, al tiempo de notificar a los aseguradores la resolución que la declara innavegable.

Pero si el seguro versare sobre la carga, no podrá abandonarla hasta que hayan transcurrido seis meses, si la inhabilitación de la nave ocurriera en las costas de la América meridional y septentrional; ocho, si en las de Europa y doce, en cualquier otra parte.

Estos plazos correrán desde la notificación prescrita en el artículo 868.

Artículo 872° Si dentro de los plazos que establece el artículo anterior, no se encontrara nave para continuar el transporte de las mercaderías aseguradas, el asegurado podrá hacer el abandono de ellas.

Artículo 873° Embargada la nave, el asegurado hará a los aseguradores la notificación prescrita en el número 5 del artículo 568, y mientras no hayan transcurrido los plazos fijados en el artículo 781, no podrá hacer abandono de los objetos asegurados.

Entre tanto, el asegurado practicará por sí, o en unión de los aseguradores, las gestiones que juzgue conveniente al alzamiento del embargo.

Artículo 874° Es inadmisible el abandono por otras pérdidas o deterioros del objeto asegurado que aquellos que ocurran después que los riesgos hayan principiado a correr por cuenta de los aseguradores.

Artículo 875° Para determinar si el siniestro alcanza o no a las tres cuartas partes del valor de la cosa asegurada, se tomará en consideración la pérdida o deterioro que fueren directamente causados por accidente de mar o que fueren un resultado forzoso del mismo accidente.

La venta autorizada de mercaderías que se efectuare durante el viaje importa pérdida o deterioro material, siendo hecha para ocurrir a las necesidades de la expedición o para evitar que el deterioro sufrido por fortuna de mar cause la pérdida total.

Artículo 876° En los casos de apresamiento, naufragio o varamiento con roturas, las diligencias que practique el asegurado en cumplimiento de las obligaciones que le impone el número 4 del artículo 568 no importarán renuncia del derecho que tiene para hacer abandono de los objetos asegurados.

El asegurado será creído bajo su juramento en la determinación de los gastos de salvamento y recobro, sin perjuicio del derecho del asegurador para acreditar su exageración.

Artículo 877° El asegurado deberá hacer el abandono dentro de los siguientes plazos: De seis meses, acaeciendo el siniestro en la costa oriental de América.

De ocho meses, ocurriendo en la costa occidental de América, en las de Europa o en las de Asia y África que están en el Mediterráneo.

De doce meses, si sucediera en cualquier otro punto.

Artículo 878° Los plazos señalados en el artículo anterior correrán, en los casos de apresamiento, desde que el asegurado reciba la noticia de que la nave ha sido conducida a cualquiera de los puertos de las costas mencionadas.

En los casos de naufragio, varamiento con rotura, pérdida o deterioro, los plazos serán contados desde la recepción de la noticia del siniestro; y en los de innavegabilidad o embargo, desde el vencimiento de los plazos señalados en el artículo 871.

El derecho de hacer abandono caduca por el vencimiento de los respectivos plazos.

Artículo 879° La noticia se tendrá por recibida si se probare que el siniestro ha sido notorio entre los comerciantes de la residencia del asegurado o que éste haya sido avisado de él por el capitán, su consignatario o sus corresponsales.

Artículo 880° El asegurado puede renunciar los plazos expresados y hacer abandono en el acto de notificar al asegurador, salvo los casos de innavegabilidad y embargo de que tratan los artículos 871 y 873.

Artículo 881° Se presume perdida la nave si dentro de un año en los viajes ordinarios, y de dos en los extraordinarios o de larga travesía, no se hubieren recibido noticias de ella.

En tal caso, el asegurado podrá hacer abandono y exigir de los aseguradores la indemnización estipulada, sin necesidad de probar la pérdida.

Estos términos se contarán desde la salida de la nave o desde el día a que se refieran las últimas noticias. El abandono se hará dentro de los plazos del artículo 877.

Estos plazos correrán desde el vencimiento del año o de los dos años dichos; y para determinar el correspondiente en un caso dado, se reputará acaecida la pérdida en la costa o puerto de donde se hubieren recibido las últimas noticias, y según la situación de esos lugares el plazo será de seis, ocho o doce meses.

Artículo 882° Se consideran viajes de larga travesía los que se hacen más á de los mares adyacentes a la costa comprendida desde el Cabo Catoche, en la Península de Yucatán, hasta el Cabo Orange, en la Cayena, y a las grandes y pequeñas Antillas.

Artículo 883° En caso de seguro por tiempo limitado, después de la expiración de los plazos establecidos en los artículos anteriores, se presume que la pérdida ocurrió en el tiempo del seguro, salvo la prueba que puedan hacer los aseguradores de que la pérdida ocurrió después de haber expirado el término estipulado.

Artículo 884° A más de la declaración ordenada en el número 6 del artículo 568, el asegurado hará otra al tiempo de hacer abandono, en la que deberá manifestar los préstamos a la gruesa que hubiere tomado sobre los objetos abandonados.

El plazo para el pago de la indemnización convenida no principiará a correr sino cuando el asegurado haya hecho las declaraciones indicadas.

El retardo de éstas no prorroga los plazos concedidos para entablar la acción de abandono.

Artículo 885° Si el asegurado cometiere fraude en dichas declaraciones, perderá todos los

derechos que le da el seguro y pagará además los préstamos a la gruesa que hubiere tomado no obstante la pérdida de los objetos gravados.

El asegurado, sin embargo, podrá acreditar que las omisiones e inexactitudes en que hubiere incurrido no han procedido de un designio fraudulento.

Artículo 886° El abandono admitido o declarado válido en juicio contradictorio transfiere desde su fecha a los aseguradores el dominio irrevocable de las cosas aseguradas, con todos los derechos y obligaciones del asegurado. Si la nave regresara después de admitido el abandono, el asegurador no quedará por eso exento del pago de los objetos abandonados; pero si el siniestro no fuere efectivo, cualquiera de las partes podrá demandar la anulación del abandono.

Mientras el abandono no sea aceptado por los aseguradores o establecido r sentencia, podrá el asegurado retractarlo.

Artículo 887° El asegurado puede optar entre la acción de abandono y la de avería.

Artículo 888° Las cosas abandonadas están privilegiadamente afectas al pago de la cantidad asegurada.

Título IX De La Extinción De Las Acciones

Artículo 889° Prescriben en seis meses las acciones para el cobro de pasaje, de los fletes de la nave y de la contribución o las averías gruesas.

Los seis meses principiarán a correr: en el primer caso, desde el arribo de la nave, y en el segundo y tercero, desde la efectiva entrega de las mercaderías que adeuden los fletes y la contribución; pero si el capitán solicitara judicialmente el arreglo de la avería, el plazo indicado correrá desde la terminación del juicio.

Artículo 890° Prescriben las acciones:

1. Por los suministros de madera y demás objetos necesarios ara construir, reparar, pertrechar y proveer la nave, y por los hechos en dinero o en alimentos a la tripulación de orden del capitán, al año de las suministraciones.

2. Por los salarios debidos a los artesanos y obreros por trabajos ejecutados en la construcción o reparación de la nave, al año de recibidas las obras.

3. Por sueldos, salarios y gratificaciones del capitán y tripulación, al año de concluido el viaje.

4. Por la entrega de mercancías transportadas, al año de la llegada del buque.

Para que corra la prescripción últimamente en los casos de este artículo es necesario que la nave haya estado fondeada por el término de quince días, dentro del mismo año, en el puerto donde se hubiere contraído la deuda. En el caso contrario, los acreedores conservarán su acción aun después de vencido el año, hasta que fondee la nave y quince días más.

Artículo 891° Las acciones provenientes de contratos a la gruesa y de seguros marítimos prescriben en cinco años, contados desde la fecha del respectivo contrato; sin perjuicio de la Prescripción especial de la acción de abandono.

Artículo 892° La prescripción de la acción de abandono no extingue la acción de avería.

Artículo 893° Las acciones que procedan de las obligaciones de que trata el presente Libro y

que no tengan término señalado para prescribir, durarán cinco años.

Artículo 894° Las disposiciones de los artículos 479 y 480 son aplicables a todas las prescripciones de que trata el presente Título.

Artículo 895° Se extingue:

1. La acción contra el capitán y los aseguradores por daños causados a las mercancías, si éstas fueren recibidas sin protestar.

2. Las acciones contra el fletador por averías, si el capitán entrega las mercancías y recibe el flete sin protestar.

3. Las acciones por indemnización de daños por abordaje, si el capitán no hubiere protestado oportunamente.

Esta disposición no es aplicable al caso en que el abordaje causare la pérdida total de la nave.

Las protestas a que se contrae este artículo no producirán efecto:

1. Si no se hicieren y se notificaran dentro de setenta y dos horas, en los casos de los dos primeros números y dentro de veinticuatro horas, en los del tercero.

2. Si hechas o notificadas oportunamente no se intentara demanda judicial dentro de los treinta días siguientes a la notificación.

Artículo 896° Si se hiciere por partes la entrega de mercaderías, el término para la notificación de la protesta se contará desde que la recepción quede concluida.

Si la apertura de los bultos en la aduana a presencia del consignatario o un accidente cualquiera conocido por éste, manifestara la existencia de la avería antes de que las mercaderías hubieren sido introducidas en sus almacenes, el término correrá desde el descubrimiento de la avería.

Artículo 897° En caso de abordaje, sea cualquiera el lugar donde hubiere ocurrido, las veinticuatro horas correrán desde el momento en que el capitán pueda protestar.

LIBRO PRIMERO – Del Comercio En General
SUMARIO
LIBRO TERCERO De Los Atrasos Y Quiebras