La ley de segunda oportunidad favorece la eliminación de las deudas de los particulares

La ley de segunda oportunidad favorece la eliminación de las deudas de los particulares

La nueva redacción de la Ley de Segunda Oportunidad ofrece a los particulares y autónomos que no pueden hacer frente a sus deudas, la posibilidad de someterse a un procedimiento para la condonación de las mismas, permitiendo a estas personas continuar con su actividad.

Isabel-Gallego-IURE-E&B-Esta Ley beneficia a aquellos particulares que avalaron deuda de su empresa y ésta ha quebrado o se encuentra en situación crítica, así como empleados que han perdido su puesto de trabajo y no pueden afrontar sus obligaciones de pago y se ven ahogados por las reclamaciones de sus acreedores y bancos.

La letrada de IURE Abogados, Isabel Gallego, nos aclara que “la vía para conseguir la remisión o el perdón de dichas deudas es la mediación concursal. Esta figura se ha creado para que dichos deudores intenten posibles acuerdos de pago con sus acreedores. Si dichos acuerdos de quitas y esperas no se llegan a adoptar o si adoptados no se llegan a cumplir, entonces es cuando el deudor insolvente dentro del proceso concursal encontrará la remisión de su endeudamiento ordinario, a través de la figura del beneficio de la exoneración del pasivo insatisfecho”.

Hay que seguir una serie de pasos para acogerse a esta Segunda Oportunidad. Así lo primero será pedir solicitud ante notario o registrador mercantil la situación real de insolvencia en la que se encuentra la persona física. Se nombrará un mediador cuya misión principal será velar por los intereses tanto del deudor como de sus acreedores. Será él quien enviará el plan de pagos y convocará a los acreedores para alcanzar un acuerdo.

Para conseguir la exoneración del pasivo insatisfecho son varios los requisitos exigidos por la Ley para quedar liberado de la deuda, por ejemplo haber ofrecido un plan de pagos a los acreedores o que no haya sido calificado el concurso como culpable. “Básicamente se trata de acreditar que la intención del deudor está basada en la buena fe y que existe predisposición a pagar”, indica la letrada de IURE Abogados.

En el caso de tener la vivienda habitual hipotecada son varias las opciones que se plantean, las más comunes pasan por adoptar un acuerdo de dación en pago con la entidad bancaria o bien la adquisición de la vivienda por parte de un tercero una vez declarado el concurso, mediante la subrogación en la hipoteca preexistente o cancelación de la misma por el valor actualizado de la vivienda.

La paralización de embargos o ejecuciones es una de las grandes ventajas que conlleva este procedimiento, debido a que durante la tramitación del plan de pagos no se podrán continuar ni iniciar ejecuciones contra el patrimonio del solicitante, por lo que el mismo quedaría protegido.

Isabel Gallego matiza que “precisamente lo que se trata de evitar es la ruina económica de aquellas personas que no pueden pagar sus deudas. Para ello conseguirán una condonación de deuda que solo deberán saldar en caso de recibir, conforme establece la ley, una herencia, donación o premio en un juego de azar”.