La quiebra en España – requisitos legales

La quiebra en España – requisitos legales

Las empresas son fuente de riqueza y empleo. Es de interés general que continúen su vida, crezcan y tengan éxito.

Puede llegar un momento en vida de una empresa en la que no puede pagar sus deudas de forma adecuada o regular. Esta situación afecta al empresario deudor, a los acreedores, al mercado y la economía.

Las normas regulan esta situación para amparar el interés general y los intereses de las personas afectadas. Las normas establecen un proceso para hacer frente a esta eventualidad y proporcionar la mejor solución posible, encomendando su dirección a un Juez por su trascendencia.

Cuando una empresa no puede pagar sus deudas de forma regular en España la empresa está en una situación conocida como “concurso de acreedores”. Está situación es regulada por “La Ley Concursal” con los siguientes objetivos:

1- Cuando la empresa es viable económicamente; facilitar la continuidad de su vida y el pago de las deudas a los acreedores.

2- Si la empresa no es viable económicamente, terminar de forma ordenada la existencia de la empresa y posibilitar el pago de las deudas a los acreedores. En la medida de lo posible.

La Ley Concursal regula esta situación de forma unitaria. Es decir, para particulares y empresas, personas individuales y personas jurídicas.

La regulación es flexible, permite adaptarse a las circunstancias de cada caso.

Simplifica los trámites, acortando los tiempos de tramitación para facilitar el cobro de los acreedores.

Un empresario que no puede hacer frente a sus deudas de forma correcta, “regular”, está obligado a seguir el proceso establecido en la Ley Concursal.

Proceso de concurso de acreedores de una empresa

Es único, flexible y simplificado. Para los casos menos relevantes existe un proceso simplificado. Prevé medidas de publicidad necesarias para dar a conocer el proceso de concurso de acreedores de una empresa a los interesados.

En el proceso de “concurso de acreedores” de una empresa intervienen las siguientes personas:

El deudor. Puede ser un particular o empresa, persona física o jurídica. Los bienes de una herencia. No pueden estar en esta situación las organizaciones públicas que integran el estado.

Los Acreedores: personas a las que se les debe dinero.

El Juez de lo Mercantil: dirige el proceso, abre, conduce y cierra el mismo. Tiene amplias facultades y flexibilidad para adecuar el proceso y las medidas que se decidan, a las circunstancias de cada caso. Respecto al deudor, acreedores y administración concursal. Nombra, supervisa, cesa la administración concursal. Dirime todas las controversias que puedan surgir entre las partes.

La Administración Concursal: depende del juez de lo mercantil. Lleva acabo las gestiones necesarias para hacer frente a la situación de concurso de acreedores y preparar la solución al mismo por ejemplo determinar el patrimonio del deudor para pagar las deudas. Supervisar o sustituir a este en la gestión de la empresa entre otras actividades. Cuando es necesario liquida la empresa.

La administración concursal puede ser unas personas físicas o jurídicas. Tiene formación profesional adecuada en derecho o economía y experiencia en la materia. Normalmente será una sola persona. En algunos casos puede haber un representante de los acreedores o ser nombrados distintos auxiliares. Son responsables por su gestión. Tienen un seguro civil de responsabilidad por sus actuaciones.

Fases del concurso de acreedores

I- Actuaciones `previa a la declaración de concurso de acreedores .

Se puede declarar la situación de la empresa de concurso de acreedores cuando una empresa no puede hacer frente a sus deudas de forma correcta o regular.

El deudor está obligado a solicitar el proceso de concurso de acreedores en el plazo de dos meses desde que conoce o pudo diligentemente conocer la situación, o bien, puede hacerlo cuando esta situación es inminente. Tiene que probar esta situación.

Los acreedores pueden solicitar el proceso cuando la empresa no puede pagar de forma regular sus deudas y concurren algunos de los casos previstos las normas. Por ejemplo el deudor a dejado de pagar de forma normal la generalidad de tus créditos. Tienen que probar este extremo.

Tras la solicitud el Juez de lo Mercantil analiza la solicitud, los documentos aportados. Celebra una vista con las personas interesadas. El deudor puede oponerse a la solicitud de declaración o consignar el dinero necesario para pagar las deudas.

Esta fase termina con la declaración o no del concurso de acreedores.

II- Fase común de actuaciones.

Tras la declaración de la situación de la empresa de concurso de acreedores. Se da publicidad a esta mediante distintos medios: electrónicos, comunicaciones a los interesados, Registro Mercantil, otros registros públicos y un extracto en el Boletín Oficial del Estado.

El juez de lo mercantil adopta medidas adaptadas a cada caso. Nombra la administración concursal. Modula las consecuencias para el deudor, acreedores, empresa, créditos, contratos, ect. Destacan las siguientes consecuencias de la declaración del concurso de acreedores:

  • La capacidad de actuar del deudor puede ser distinta según cada caso: continúa ejerciendo su actividad; necesita autorización de la administración concursal para determinadas actuaciones; es apartado de la gestión de la empresa y sustituido por los administradores concursales. El deudor puede ver intervenidas sus comunicaciones, limitada su capacidad de ir a otras ciudades o incluso ser recluido en su domicilio.
  • Los acreedores ven afectados sus créditos y forma de hacerlos efectivos. La mayoría de los créditos se integran en igualdad de condiciones en la masa de bienes que se va a considerar para pagar las deudas. Existen algunos créditos con derechos preferentes y otros que se subordinan.
  • En esta fase, como regla general continúa con la gestión de la empresa. Excepcionalmente se puede condicionar el funcionamiento de la misma, o determinar el cese del funcionamiento de alguna parte de la empresa.
  • La administración concursal determina: el patrimonio del deudor para hacer frente a las deudas Establecer la lista de créditos a pagar. Enumera los acreedores. Realizan un informe sobre la gestión realizada.

En esta parte del proceso se resuelven oposiciones a las decisiones que se adoptan, recursos e incidencias relacionadas con la misma.

III- Convenio o Liquidación.

En la fase siguiente se abren dos posibilidades: 1-un acuerdo o convenio entre los acreedores y los deudores, o bien, 2- La liquidación de la empresa.

-El convenio o acuerdo, es la solución preferente. El convenio establece medidas para asegurar el cobro de las deudas por parte de los acreedores por ejemplo un mayor plazo, la renuncia a cobrar parte de la deuda. Estas medidas se recogen en un plan de pagos. Si la empresa es viable económicamente se une se añade un plan de viabilidad económica de esta.

El convenio tiene que ser aprobado por los acreedores que representen una determinada parte de los créditos a cobrar. La administración concursal realiza un informe sobre acuerdo o convenio. Tras este, el juez tiene la última palabra para aprobarlo o no.

Una vez aprobado se abre una nueva fase para su ejecución. Es el empresario el que realiza la ejecución normalmente. Como excepción se puede determinar que sea la administración concursal la que lo ejecute.

Con la finalidad de agilizar la tramitación del proceso, el deudor puede promover un convenio con los acreedores desde el inicio del proceso.

Los acreedores que representan una parte de los créditos determinada, también puede proponer un convenios desde el inicio del proceso.

– Liquidación de la empresa: se contempla como una solución subsidiaria a la anterior. En los casos en los que la empresa no es viable económicamente. El deudor o los acreedores pueden solicitar la liquidación de la misma, desde el inicio del proceso, en cualquier momento. En algunos casos el juez puede determinar de oficio la liquidación.

El juez aprueba la liquidación. Se elabora un plan de liquidación, un informe sobre la situación patrimonial de la empresa. Como regla general venden sus bienes. Se reparte el dinero obtenido entre los acreedores.

En la venta, se da preferencia a ceder partes de la empresa, o bien toda ella, de forma unitaria, para permitir la continuidad de la actividad económica.

Durante la liquidación el deudor deja temporalmente de administrar la empresa y es sustituido en la gestión por la administración concursal. Tras la liquidación la empresa normalmente se extingue.

Las normas para la liquidación de las empresas en concurso de acreedores son distintas de las normas generales para la liquidación de empresas.

V- Calificación del Concurso.

Es una pieza separada de las actuaciones anteriores. Tiene como finalidad determinar si el deudor a ha acto con buenas intenciones, con mala fe, o de forma negligente. En los casos en los que actuó con mala fe o de forma descuidada, perjudicando a otras personas. Estas pueden exigir una indemnización o responsabilidad por los daños sufridos. Por otro lado el juez puede inhabilitar al empresario para ejercer actividades empresariales durante varios años. En el caso de que se cometieran delitos se pondrán en conocimiento del fiscal.

V- Terminación y Reapertura.

El concurso de acreedores termina en los casos legalmente establecidos por ejemplo se cumple el convenio, se pagua a los acreedores. No es posible su continuación. Estas actuaciones se complementan con la calificación del concurso mencionado.

Procede la reapertura del proceso de concurso si posteriormente el deudor, persona física adquiere o gana nuevos bienes o bien se descubren otros durante los cinco años siguientes a su terminación.

La Ley concursal regula las implicaciones internacionales de los concursos especialmente en el caso de empresas con actividades en distintos países.

Para tener una información detallada se puede consultar el siguiente enlace:

Los empresarios que hayan pasado por la experiencia de una quiebra no deben perder la confianza en su capacidad para embarcarse en una nueva aventura empresarial.