¿Se puede financiar un pleito?

¿Se puede financiar un pleito?

Carlos-PavonSí, pero existen unos requisitos para acogerse a la financiación de un pleito que consiste en la existencia de un informe de viabilidad jurídica y económica del caso, que determinarán el grado de riesgo y cuantía del litigio. En función de ello, podrán establecerse diversas fórmulas de financiación, que pueden consistir en la asunción de los gastos del proceso por parte del financiador, a cambio de una participación en el resultado final, o bien la adquisición íntegra de la posición litigante a cambio de un precio, o incluso fórmulas mixtas.

Carlos Pavón, socio director de IURE Abogados, indica que “desde el punto de vista del solicitante, cabe considerar dos escenarios posibles: el primero, consiste en financiar el pleito con anterioridad al inicio del procedimiento, logrando con ello la obtención de liquidez para sufragar todos los gastos del mismo, o bien como consecuencia de la transmisión del pleito; el segundo, consiste en solicitar financiación al término del procedimiento, con carácter previo al inicio de la ejecución, pues en tal caso es el título judicial o arbitral firme el que faculta al solicitante para acceder a dicha financiación”.

Si bien nada impide solicitar financiación para cualquier tipo de procedimiento judicial o arbitral, debe tomarse en consideración la naturaleza de esta figura, la cual viene disponiéndose, en la práctica, por fondos de inversión especializados en la materia, dado lo cual su interés radicará en la financiación de litigios de base económica, a partir de cuantía determinada, y que permitan obtener un retorno suficiente conforme a su perfil de inversión.

Actualmente, son los fondos de inversión en litigación los que vienen financiando estos procesos judiciales o arbitrales, si bien nada impide para que los propios despachos concedan financiación a sus clientes -es habitual establecer un porcentaje de los honorarios a éxito del procedimiento-. En cuanto a las entidades financieras, la concesión de financiación específicamente concedida para iniciar un litigio, obteniendo un retorno según el resultado del mismo no se encuentra actualmente en uso.

Por lo que respecta a empresas en concurso de acreedores, son procesos complejos en  los que concurren múltiples procedimientos, cada uno de los cuales puede ser analizado como posible fuente de un proceso de financiación. Así, por ejemplo, las reclamaciones a cargo de la administración concursal de las carteras de impagados de la concursada, cuando ésta carece de liquidez para iniciar el pleito, puede dar lugar a acudir a esta figura.

Pavón concluye, “la financiación de pleitos, considerada como la participación de un tercero (inversor) en el resultado de un litigio, a cambio de financiar su puesta en marcha, o directamente adquirir la posición litigante a cambio de un precio, constituye una herramienta adecuada en casos de ausencia de liquidez para sostener reclamaciones judiciales o arbitrales viables”.